Pensemos en la vida cotidiana. Estamos en una cocina mexicana. Una madre prepara los platillos que habrán de degustarse a la hora de la comida. Está acompañada de su pequeño hijo, un niño de cinco años de edad. Dentro de nuestra cocina hay un refrigerador, de esos modernos con deshielo automático y dos palancas del lado del congelador, una de ellas expulsa hielos mientras que la otra sirve agua para beber. Nuestro niño de cinco años siente la curiosidad de apretar la palanca de los hielos para ver qué pasa… y de pronto se oye el grito estruendoso: ¡NOOOO! Estamos frente a un investigador frustrado.
Luego crecen y llegan a estudiar a la licenciatura, en comunicación puede ser, y nos preguntamos ¿Cuántos quieren ser investigadores? Si desde niños no nos dieron permiso de averiguar por nuestra cuenta, entonces cuántos saben lo que es hoy investigar, cómo hacerlo o para qué sirve.
Comentemos algunas realidades.
A)
No es tema prioritario para el país.
¿Quién lo dice? El presupuesto nacional. Si el destinado a la educación
es un caso triste y multidiscutido, aquel destinado para investigar,
al parecer ni existe. Si del total asignado a la educación gubernamental,
el 80% es para pagar sueldos, qué le queda a la investigación.
B)
Estilo de vida.
Todos soñamos con ser abogados, doctores, periodistas, comunicadores,
ingenieros, bomberos o policías... y hasta mamás. Esa es la educación
que se nos ha dado. Alguien ha escuchado a algún niño cuya meta sea
ser investigador. ¿Quién dice en una reunión social: soy investigador?
A nadie se le paga por eso en México.
C)
Faltan lectores.
En México, con 7.6 años promedio de estudios (hay quien sostiene que
son cuatro) y 1.2 libros leídos al año, quién lee investigación y la
comparte: ¿Para quién es negocio difundirla? Estamos faltos de un público
asiduo a la lectura de investigaciones, tan lo estamos que cada día
son menos las publicaciones dedicadas a tal fin. Algunos suplementos
en los diarios nacionales y la tradicional publicación universitaria
que no rebasa el ámbito escolar.
D)
La empresa no la contempla.
Por su propio beneficio, la empresa mexicana debiera de fomentar la
investigación relacionada con la mejora de sus propios productos o servicios.
Si bien algunas transnacionales cuentan con departamentos de investigación,
no es esto la constante y falta nos hace para permanecer en el mundo
globalizado.
E)
Escuelas de investigación.
Veamos este punto desde dos perspectivas distintas. La primera de ellas
es que las escuelas se han convertido en capacitadotas, en desarrolladoras
de competencias que les permitan a sus alumnos insertarse rápidamente
en el ámbito laboral. Las universidades de este país son hoy escuelas
técnicas que le enseñan al joven a manejar una cámara de televisión
que, cuando sale, ya está obsoleta y debe de aprender a manejar otro
tipo de cámara. El problema: no los enseñan a generar nuevas formas
de hacer las cosas sino a repetir lo que ya existe.
F)
Nadie paga por pensar.
La tarea de pensar, tan escasa en nuestros días, es algo mal visto.
Frase común: ¿Qué haces? Estoy pensando. Y sale la respuesta: ¿A poco
piensas? Reflexionar necesita de tiempo que nadie paga pues la reflexión
te lleva a la consulta de fuentes relacionadas con el problema y contraste
con la realidad: investigación.
A pesar de ello, todavía se hace investigación en comunicación, veamos algunas de las particularidades que destaca Máximo Simpson.
Sobre las líneas que ésta sigue:
a) El carácter transnacional de las estructuras informativo-comunicacionales.
b) Nuevas tecnologías.
c) Desequilibrio informativo (norte-sur).
d) Imperialismo cultural.
e) Libre flujo de información.
f) Manipulación de las noticias (connotación político-ideológica).
g) Soberanías nacionales vulnerables (comunicación satelital).
h) Propiedad, función y control de los medios masivos de información.
i) Comunicación organizacional.
j) Comunicación política.
Sobre las propuestas que hace:
a) Descentralización del poder de la comunicación.
b) Democratización de medios masivos de información.
c) Desarrollo de medios de comunicación alternativa.
d) Protección del desarrollo a la información.
e) Implantación de modelos comunicativos en las distintas esferas sociales.
Claro, nos preguntamos ¿en dónde reposan los investigadores de estos fenómenos?
a) En las escuelas.
b) En pequeños y desconocidos ghettos con problemas de comunicación para difundir lo suyo.
c) En algunas asociaciones más reconocidas que famosas, tales como:
- AMCO. Asociación Mexicana de Comunicación Organizacional.
- AMIC. Asociación Mexicana de Investigadores en Comunicación.
- CONEICC. Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación. Nacida en 1976 y con un archivo de más de 7 mil documentos.
- FELAFACS. Federación Latinoamericana de Facultades y Asociaciones de Comunicación Social.
- RICC. Red de Investigación y Comunicación Compleja.
- ALAIC. Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación.
Leamos algunos datos de lo sucedido en la investigación en comunicación en los últimos años, y recopilados en el Catálogo CONEICC:
A) De 1956 a 1986 se generaron más de dos mil documentos sobre comunicación.
B) De ellos, 1255 eran tesis y 553 sobre medios (108 de prensa, otros 108 de televisión contra cinco de teatro y tres de fotografía).
C) 61 de ellos se generaron en el DF mientras que se generaron en Puebla.
Esta es nuestra realidad:
a) No hay claridad sobre las prioridades a investigar.
b) No hay formación metodológica.
c) No hay apoyo para la investigación (ni económico ni de difusión).
d) No hay talentos identificables para la investigación.
Claro, nos hemos centrado en un mapa negativo de la situación pero, aquel que sea quisquilloso se estará preguntando: ¿Cuál es la propuesta para resolver el problema?
a) Revolucionar la forma académica de los comunicólogos haciendo hincapié en la investigación para el desarrollo de un país. Formando una cultura de investigación y posicionarla en el futuro como una fuente rentable.
b) Enseñando a la gente que la investigación puede ser tan entretenida como la televisión, sólo que la primera es algo real. Recuperando al homosapiens que el homovidens está matando.
c) Desarrollando en los estudiantes de comunicación al apetito por otras áreas de conocimiento en nuestras particulares maneras de comunicación intra e interpersonal, intermedia y masiva. Disminuyendo el enfoque mediático que tiene el comunicador.
d) Creando grupos o centros de investigación, alentándonos unos a otros. Así como esas células que dieron origen al partido comunista, hacerlo con la investigación.
e) Dando más y mejor formación en metodología de la investigación para que la gente vea que ni es difícil ni es aburrida. Sólo es cuestión de método.
El reto es para cada uno de quienes trabajamos o estudiamos a la comunicación y está ahí para quién quiera tomarlo.
Fuentes:
a) Fuentes, Navarro Raúl. La investigación en Comunicación en México. Ediciones Comunicación S.A. de C.V.
b) Catálogo CONEICC sobre Documentación en Comunicación en México.1994.
c) Simpson, Máximo. Comunicación Alternativa y Cambio Social. La Red de Jonás.
**Colaboración Especial de: Gabriel Zaldívar, Director General de punto C Consultores s.c. Estrategias para una Comunicación Rentable Catedrático del TEC de Monterrey y de la Universidad Anáhuac del Sur, entre otras. Periodista y conferenciante. Maestro en Administración de Empresas y Licenciado en Periodismo y Comunicación Colectiva. comunicate@punto-csc.com; www.punto-csc.com; México 2009.













