Todos sabemos que el fin de la comunicación es transmitir un mensaje y obtener respuesta o cuando menos asegurarnos que estamos llegando a nuestro receptor, y esto es sencillo (aparentemente) ya que por ejemplo bajo el concepto de emisor - mensaje - receptor, la comunicación es lineal y sencilla.
Pero debemos tomar en cuenta que un mensaje debe estar relacionado con los intereses de nuestro receptor y para eso surge la necesidad de primero conocer al receptor para que con base en ese conocimiento se elaboren los mensajes; es decir, iniciamos un proceso de focalización de mensajes para evitar ruidos en la comunicación y evitar el perder nuestro esfuerzo al emitir dichos mensajes.
¿Cómo lograr el éxito en la focalización de mensajes?
Básicamente tenemos que entender el comportamiento de nuestros receptores y debemos clasificarlos en diferentes "comunidades" de acuerdo al rol que desempeñan para entender sus necesidades de información y claro está debemos adaptarnos a su tipo de lenguaje para ser directos y claros bajo el mismo concepto de necesidades de información, así estamos pasando de una comunicación líneal no enfocada a un proceso de comunicación pensada y alineada para asegurar el proceso de comunicación.
Para entender a nuestras audiencias debemos centrarnos en su ambiente y hacer propia esa necesidad de información para entender qué es lo que debemos transmitir. Ahora bien, y hablando expresamente de cómo medir esa efectividad con los mensajes ya enviados a través de nuestros canales de comunicación, llamense medios impresos como periódicos o revistas, o electrónicos como radio, televisión e Internet surge una herramienta indispensable en la labor diaria de las RRPP.
Esta es el análisis cualitativo de la información y que anteriormente no era contemplada así, ya que el análisis se enfocaba sólamente en el tamaño de nota y el tipo de medio en el que aparecía, sin tomar en cuenta una serie de factores importantísimos para entender la calidad periodística, como el tipo de mensaje, a quién va dirigido (dividido por familias o tiers) y los impactos para conocer el alcance de nuestros mensajes.
Para entender mejor esto debemos tomar en cuenta como tipo de mensaje la división de mensajes corporativos o mensajes de productos y dentro de ellos detectar las características que ofrece cada una de ellas como por ejemplo en producto, si estamos hablando de calidad, de desempeño o de facilidad de uso, entre otras características.
Por otra parte en cuando a quién va dirigido debemos hacer divisiones de tipo de audiencia para conocer que mensaje y a quién está dirigido para entender de manera más detallada el camino de la estrategia de comunicación.
Ya por último requerimos un parámetro de medición como lo pueden ser los impactos o tirajes, hits y raiting de los medios para tener una visión numérica de a cuanta gente se estan haciendo llegar dichos mensajes.
Con este tipo de análisis pasamos de un proceso cuantitativo, que sólo nos indica el tamaño de nota o posible costo de inserción a un proceso cualitativo y de verdadero análisis para entender la efectividad de un proceso de comunicación bien estructurado y focalizado.













