Ser  portavoz ante los medios de comunicación, significa ser la cara y la voz de la organización a la que se representa, rol que sin duda pesa más que aquella piedra que El pípila cargó y que le ayudó a dejar huella en la historia de México.

Por ello, esta titánica labor va más allá  de entregar Mensajes Clave o de demostrar experiencia en el ramo en el que el vocero se desenvuelva, inclusive esto aplica hasta en la manera de pensar y actuar con colegas, clientes, socios e inversionistas.

¿Cuántas historias no se nos han quedado en la mente por un mal desempeño como vocero? ¿Cómo olvidar a la cantante que estalló contra los medios  en una conferencia de prensa “defendiendo lo indefendible”?  ¿O aquel político que se paró en medio de una entrevista porque no le gustaron las preguntas en relación a su libro y peor aun cuando se le cuestionó sobre la manera en que su esposa e hijastros obtuvieron sus bienes? ¿Y qué decir del CEO de una transnacional que interrumpe abruptamente una entrevista con la BBC cuando es cuestionado sobre los problemas de seguridad de sus dispositivos así como de las políticas de la compañía en la India?

Pero los recuerdos de estos personajes no son los ideales que su audiencia debiera mantener, considerando que éstos sin duda, les han restado seguidores y peor aún, su credibilidad seguramente se tambaleó… elemento clave de un gran Vocero.

La credibilidad se forma no sólo de la transparencia o naturalidad, ésta se va creando y fortaleciendo con conocimiento y dominio de su tema que se refleja con argumentos reales, datos y cifras que le den solidez al mensaje, pero también de la congruencia de lo que se dice  con lo no verbal, así como de la apertura y al diálogo y al entendimiento.

Y si bien, esta característica puede obtenerse como una virtud innata, también puede desarrollarse a través de ciertos consejos, que de seguirse puntualmente, se puede pasar de buena  a extraordinaria la labor de vocería. Por ello, un representante ante los medios debe saber los siguientes fundamentos:

  1. CONOCIMIENTO DE SU AUDIENCIA. El mensaje será el adecuado si se investiga previamente a quién se está hablando: nivel de conocimiento sobre el tema, preferencias, intereses, necesidades, dinámica, lenguaje. No todas las audiencias quieren ni deben escuchar lo mismo.  Esto además de permitir a un vocero ser empático, sin duda, permitirá que su mensaje se entendido y escuchado.
  2. USO DE DATOS Y EJEMPLOS DEL MUNDO REAL. Un Vocero tiene este rol no solamente por sus habilidades comunicacionales, sino también por su conocimiento sobre su organización, su industria, pero también sobre la dinámica de su sector y de los temas coyunturales que impactan su negocio. Entre más actualizado e informado sobre su entorno se encuentre un Vocero, incluya cifras y mencione casos reales en sus ideas, más creíble será su mensaje y por lo tanto mayor impacto tendrá en sus Audiencias Objetivo.
  3. LAS PREGUNTAS NO SON SINÓNIMO DE PÁNICO.- Para un gran Vocero, no existen los cuestionamientos intimidantes. Cuando no se cuenta con la respuesta adecuada, es válido prometer investigar sobre el tema y enviar la información o bien canalizarla con la persona que por su responsabilidad dentro de la empresa, puede responder de manera adecuada y/o ahondar en el tema. Ser Vocero no significa dominar todos y cada uno de los detalles que pasan dentro de una organización.
  4. DAR EL MENSAJE CLAVE NO IMPORTANDO LAS PREGUNTAS.- Si bien, el principal objetivo dentro del trabajo de un emisario ante los medios es responder a sus preguntas, éste debe tener claro, que los puntos clave que van a posicionar y diferenciar a su empresa del resto, deben mencionarse y ser intercalados durante todo su alocución; ligándolos a las respuestas, atrayendo el interés del entrevistador hacia sus mensajes… un Vocero exitoso, no responde a las preguntas que se le hacen, sino que conduce estás dudas hacia el discurso que él tiene planeado difundir.
  5. NO HAY SEGUNDAS OPORTUNIDADES.– Nadie puede ser amonestado por lo que no dijo, pero sí por lo que se dijo sin pensar. Un gran Vocero  tiene claras las políticas de comunicación corporativas, por lo que sabe que puede decir y cuándo decirlo.
  6. ¿ALGO MÁS QUE AGREGAR? ¡SÍ! Un embajador de su marca siempre aprovecha el cierre de su participación con medios o con cualquiera de sus Stakeholders para reforzar su discurso y lograr que su mensaje principal retumbe en la mente y por qué no, en el corazón de éstos.

La fuerza de un portavoz por su habilidad sin duda, hace una diferencia significativa en la forma en que una organización puede ser cubierta por la prensa, y en algunos casos, se convierta en la fuente fidedigna y elemental para el desarrollo de los temas relacionados de una empresa.