Hace ya varios años de que leí mi primer libro de William Shakespeare, El sueño de una noche de verano; recuerdo que fue a petición del señor Mújica, uno de mis profesores de literatura. Para ser honesto me costó un poco leerlo, porque estarás de acuerdo conmigo que leer y entender a Shakespeare no es tan sencillo, sobre todo cuando lo haces por primera vez.

Esta escena de mi vida vino a mi mente hace algunos días, cuando vi en la televisión un reportaje acerca de la vida y obra del dramaturgo. ¿Sabías que en 52 años de vida, escribió 37 obras que incluyen dramas históricos, tragedias y comedias; y que a poco más de cuatro siglos de su muerte, es el autor más leído y el dramaturgo más representado en el mundo?

Me di cuenta que no importa qué tantos años puedan pasar; Shakespeare es uno de esos autores que todos debemos leer porque no fue un escritor de una sola época sino de todos los tiempos. La universalidad de sus obras con temas comunes a todas las épocas y sus personajes con conflictos atemporales, adaptables a cualquier tiempo y circunstancia; lo convierten en un escritor cuyos libros no deben faltar en tu acervo.

También los CEO, y en especial cualquier líder en tu organización, deberían darle un vistazo a las obras shakesperianas (si aún no lo han hecho) porque se toparán con varias situaciones que les sonarán conocidas y le enseñarán una gran lección. Yo te comparto algunas, esperando te sean de provecho:

  1. Hamlet: la estrategia más allá de la locura. Esta historia que gira en torno al príncipe Hamlet y cuyos acontecimientos parten del asesinato de su padre, el rey Hamlet, nos describe a un protagonista melancólico, resentido y cínico, lleno de odio hacia su tío Claudio. Con frecuencia, Hamlet es indeciso e inseguro, pero en ciertas ocasiones actúa de manera precipitada e impulsiva; entonces, ¿qué enseñanzas de liderazgo puede ofrecer un personaje como él?

Pues contrario a la intuición, este personaje tiene cosas que enseñarte, y es que Hamlet comenzó por construir una teoría sobre la razón de por qué murió su padre y fingió locura hasta comprobarla; no tomó acciones inmediatas, sino que esperó hasta confirmar sus sospechas; identificó las oportunidades de forma apropiada; siempre consideró cada una de las opciones que tenía para actuar y esperó hasta observar las reacciones de su tío antes de proceder y tomar acción. ¿Te suena conocido este proceso?

  1. Lear, rey de Bretaña: lecciones para una transición de liderazgo. Él es el personaje principal de El Rey Lear, una tragedia que cuenta la historia de un rey que quiso saber quién de sus tres hijas lo amaba más para elegirla como su sucesora. Lear es un hombre que da mayor importancia a las apariencias que a la verdad; prefiere las adulaciones sobre el amor verdadero y quiere ser respetado como rey sin asumir cualquiera de las responsabilidades que trae consigo su posición.

El gran error de un líder es caer en halagos, pues éstos son una de las peores manipulaciones que un líder puede aceptar. A  todos les gusta recibir halagos, pero un líder necesita ser cuidadoso para manejar este tipo de situaciones. Si como CEO basas tus decisiones en los halagos, será tu muerte. Por otra parte, Lear te da una de las mejores lecciones de lo que NO debes hacer en una transición de liderazgo, pues sus acciones crean adversidad más que competencia sana, lo cual complica una decisión ya de por sí difícil. Por cierto, considera que según PwC, 60% de las empresas familiares que no cuentan con un plan de sucesión desaparece al pasar de la primera a la segunda generación.

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  1. Otelo: una adecuada comunicación. Esta es una tragedia protagonizada por el capitán moro Otelo, un general del ejército de la República de Venecia caracterizado como un hombre noble y aristocrático que se ve envuelto en una historia plagada de celos y ambición desmedida personalizada por Yago, quien se convierte en el villano de la historia. Su personaje principal te enseña lo que sucede cuando la apertura, la confianza y una buena comunicación no existen en el interior de una organización.

Situaciones muy similares a las presentadas en Otelo ocurren cada día en las compañías (colaboradores como Yago que consideran que ellos debían haber sido promovidos en lugar de otros -Cassio-); que al ser pasadas por alto, ocasionan enfado hacia los jefes, el compañero que fue promovido y la misma organización. Aunque se trata de una historia ficticia, ¿puedes imaginar cómo hubiera cambiado esta tragedia si Otelo hubiera explicado las razones de su decisión a Yago y si éste hubiera tenido un claro entendimiento de lo que se estaba considerando para tal promoción?

  1. Julio César: nunca digas “no” a escuchar consejos. Este personaje es el protagonista de la tragedia homónima de Shakespeare que se ubica en la antigua Roma, y en ella se describe la conspiración en contra del dictador romano, su homicidio y las consecuencias. Más allá de la verdad histórica, Shakespeare presenta a un Julio César tirano, siempre adulado, frívolo y supersticioso.

Aun siendo un gran líder militar, César no fue capaz de escuchar consejos y comete el error de hacer caso omiso de las advertencias y minimizar información vital que le cuesta la vida. Todo buen líder necesita rodearse de personas de confianza y saber escucharlas cuando tienen algo que decir. Aunque César muere a la mitad de la obra, se convierte en la causa de las acciones de los demás personajes. Marco Antonio, por ejemplo, su aliado más cercano e incondicional, decide vengarse de los conspiradores y llamar al levantamiento. Esa capacidad de motivación, ya sea positiva o negativa, es la marca de todo gran líder. ¿Te has puesto a pensar si eres una motivación para la acción en tus colaboradores?

  1. Enrique V: el gran líder de Shakespeare. Este personaje protagónico se inserta en un drama histórico conocido con el mismo nombre, una obra cuyo argumento gira alrededor de la guerra y tiene como principales escenarios los campos de batalla. Más que un destacado jefe militar, Shakespeare presenta a un Enrique V como el héroe de héroes, un hombre sincero, valiente y cortés capaz de conducir a unas tropas en desventaja a una victoria contundente.

Enrique V enseña que para cualquier líder, es necesario conocer el pasado, pues sólo así puedes conocer y entender el presente. La fuerza de su liderazgo reside en su excelente capacidad para comunicarse con las personas, hablar con ellas y saber escucharlas; y su gran motivador es utilizar su conocimiento de las personas que lidera, para alcanzar sus objetivos. Con Enrique V, Shakespeare te muestra que pasar tiempo con tus colaboradores significa aprender a liderar, ya que un  líder necesita conocer las necesidades,  motivaciones,  creencias  y temores de quienes lidera. ¿Tú ya conoces los de tus colaboradores? Gallup señala que 69% de las compañías que conocen a sus miembros de forma individual, capitalizan sus fortalezas en favor del negocio.

Las obras de Shakespeare han inspirado a muchos; y no sólo se trata de fotógrafos, escultores o cineastas; también grandes políticos como Abraham Lincoln se declararon asiduos lectores de su obra y la llevaron más allá de las páginas. Sin duda, también como CEO descubrirás nuevas oportunidades para innovar y transformar a partir de las obras de este autor.

Como dice una frase escrita por Shakespeare en Romeo y Julieta: “El que va demasiado aprisa llega tan tarde como el que va muy despacio”. Ya no lo dudes, abre las páginas de tu libro y déjate inspirar por el llamado “Bardo de Avon” que tiene invaluables lecciones que enseñarte para tu presente y futuro.

Si quieres seguir impulsando tu liderazgo, te compartimos este contenido que te ayudará a llegar a tu meta.