El impacto de Internet de las Cosas

 

¿Internet de las Vacas? Suena como ciencia ficción o algo del futuro lejano, pero sucede hoy. ¿Se imagina los usos y beneficios económicos y sociales que nos puede traer?

Escuchar el término Internet de las Cosas (o IoT por sus siglas en inglés) es cada vez más común. Se define Internet de las Cosas como la conexión a Internet de objetos físicos (más allá de los dispositivos tecnológicos comunes) por medio de sensores, con el objetivo de medir o intercambiar datos. Al día de hoy es difícil ponernos de acuerdo en el número de dispositivos que estarán conectados a Internet en un futuro. ¡La consultora McKinsey predice que para el 2020 habrá entre 20 y 30 mil millones de dispositivos conectados en el mundo mientras que Intel calcula que el número será de 200 mil millones!

Lo que es un hecho es que viviremos rodeados de sensores y dispositivos conectados en todo momento a Internet. Cuando pensamos en estos dispositivos conectados, lo primero que se nos viene a la mente son objetos que hoy existen: computadoras, celulares, tabletas. Si nos esforzamos un poco más nos podemos imaginar relojes, televisiones, autos. Pero el uso que le daremos a IoT es realmente sorprendente y para ello no tenemos que esperar mucho tiempo.

¿Internet de las vacas?

Es una mañana calurosa en la comunidad de Palus, en el estado de Maharashtra, al extremo occidental de la India. Rohit, un granjero de la localidad recibe un mensaje de texto en su celular informándole que una de sus vacas está enferma y su producción de leche ha disminuido drásticamente. El mensaje de texto no fue enviado por una persona sino por una solución tecnológica de IoT que envía vía SMS el estado de salud, información nutricional, niveles de producción de leche y ciclos reproductivos de más de 50,000 vacas de esta zona rural en la India. Esto que suena a una escena de ciencia ficción o traída de un futuro lejano sucede hoy, mientras leemos estas líneas.

La productora de leche Chitale instaló un sensor en las 1,000 vacas que forman parte de la granja, para medir constantemente su estado de salud, información nutrimental y niveles de producción de leche. Imaginemos que el sensor le da a cada vaca un “número de serie” con el cual se monitorea de manera individual el estado de cada una de ellas, para después enviar vía mensaje de texto toda esta información a la persona responsable de su cuidado.

Pero Chitale no se quedó ahí. Buscando impactar también a las granjas independientes que forman parte de su cadena de suministro, extendió esta solución tecnológica a más de 10,000 granjeros con un total de 49,000 vacas. Gracias a esta innovadora solución, toda una comunidad rural se ve beneficiada por la tecnología dando por resultado el aumento de su productividad, el fortalecimiento de la economía local e, incluso, la salud de la población al consumir leche de mejor calidad.

¿Qué hacer con el Internet de las Cosas?

Lo anterior es un ejemplo de un caso de uso del Internet de las Cosas: el monitoreo en tiempo real de cientos o miles de dispositivos (en este caso… vacas) para la toma de decisiones de manera oportuna.

Tomando como base el uso que le dio Chitale a la tecnología, ¿se nos pueden ocurrir otros casos de uso similares, pero, guardando toda proporción con el ejemplo anterior, que impide que en un futuro la salud de cada persona sea monitoreada por un sensor el cual estará transmitiendo datos a nuestro doctor en tiempo real, para poder ser diagnosticados incluso antes de que detectemos los primeros síntomas de una enfermedad? ¿Y si estos datos son compartidos con las compañías de seguros médicos, podrían ofrecernos pólizas personalizadas dependiendo nuestro estado de salud y hábitos alimenticios y no sólo basarse en nuestra edad y hábitos tan genéricos como el fumar o no fumar?

En un futuro no muy lejano, la manera en que mediremos datos ya sea nuestro nivel de azúcar en la sangre, el consumo de energía eléctrica de cada foco de nuestra casa, la caducidad de nuestros alimentos o el desgaste del motor de nuestro automóvil cambiará radicalmente. El uso que le demos a esta capacidad de medición prácticamente ilimitada, así como el beneficio tanto económico como social que nos puede traer, nos toca definirlo.