Razones por las que no debes perderte un evento cultural

México resulta un país fascinante. Un territorio con un patrimonio cultural vasto y diverso. Éste no se limita a zonas arqueológicas, monumentos, centros históricos u obras de arte. Va mucho más allá. También comprende gustos, valores y expresiones que heredamos y transmitimos. Nuestra literatura, comida, lenguaje y música, junto con nuestro conocimiento y creencias forman, también, la esencia de lo que somos.

Hoy por hoy, es fácil encontrarnos con eventos y actividades que acercan diferentes manifestaciones de la cultura a la población: conciertos, muestras de cine, exposiciones y círculos de lectura. Todas de la mejor calidad y, en su mayoría, con una enorme ventaja: son gratis.

Este tipo de actividades constituyen una divertida e interesante fuente de aprendizaje en la que, sin necesidad de viajar, podemos conocer personas, costumbres, tradiciones y formas de pensar. Con ellas se favorece no sólo el desarrollo de la imaginación, sino también, se amplía el conocimiento.

Nuestro país, afortunadamente, destaca por la inmersa oferta de opciones de este tipo durante todo el año. Semana a semana, en diferentes espacios públicos, se desarrollan eventos para todos los gustos y edades. La Ciudad de México, por ejemplo, sobresale como capital del “turismo cultural” a nivel internacional.

Teatros, museos, salas de exposición y parques: todos funcionan como lugares de expresión. La clave para la efectividad, de este tipo de actividades, reside en que se conviertan en un medio para el crecimiento personal, la autorrealización y la apertura a nuevas dimensiones de la vida.

En México, sin embargo, a pesar de la riqueza cultural que existe, y aunque suene paradójico, el interés de su población no es suficiente. De acuerdo con el INEGI, en los últimos 2 años, la asistencia a este tipo de opciones disminuyó en 6%.

De esta cifra destaca que, en el imaginario colectivo, aún persiste una imagen “aburrida” de lo que implica la cultura y la lectura; sin embargo, un cambio en la educación de niños y adolescentes (en la escuela y en casa) puede – en un futuro próximo – modificarles esta percepción e incentivarles el interés no sólo por asistir a estos eventos, sino también, por participar activamente en ellos.

Pero, entonces, ¿cómo hacer interesante la cultura? Un buen ejemplo es, a través de eventos que fomentan la lectura y qué mejor que en espacios para disfrutar e interactuar con diferentes ecosistemas y recursos naturales y a través de experiencias culturales que ayudan a los niños y jóvenes, entre otros beneficios, a:

  • Expresar y controlar emociones: Ser creadores y partícipes activos, por ejemplo, les da la posibilidad de comunicar su sentir y en sí, brindarles instrumentos de auto expresión.
  • Dotarlos de valores: El arte es una forma -viable- de reafirmar lo aprendido en la infancia y qué mejor que con libros que, de una manera divertida, fomente los valores.
  • Aumentar su capacidad crítica: El continuo contacto con la cultura, les permite no sólo generarse un gusto propio, sino también, de apreciar la belleza en sus diferentes expresiones.
  • Estimular sus capacidades: Niños y jóvenes potencializan su imaginación, mejoran su expresión oral, además de sus habilidades manuales.
  • Ampliar sus conocimientos: Sin duda, quien está inmerso en la cultura, aprenderá cada día más.
  • Contribuir al desarrollo de su personalidad: Niños y jóvenes adquieren expresiones y comportamientos, adoptados de otras entidades o países, tanto en lo emocional como en lo cognitivo.

“Con la literatura, hay deleite y gozo: se desarrolla también la imaginación y la creatividad; se enriquece el vocabulario y hay una mejora de atención y concentración; también, se proyectan los valores de la sociedad y la reflexión en torno a estos”, comenta Juan Manuel Pineda, director de operaciones de Parque Bicentenario.

Pero, sobre todo, la enorme ventaja que ofrece leer, es que permite formar la sensibilidad artística.

Una buena narrativa puede despertar el interés por seguir consumiendo más y más libros. No importa su género o tamaño, hoy por hoy, es fácil encontrar un sinnúmero de publicaciones para todas las edades y presupuestos.

Actualmente, el espacio ideal para encontrar textos, de todo tipo, son las ferias literarias. Ahí se reúnen no sólo las principales editoriales; también, se desarrollan diversas actividades que existen para acercar al público a la lectura. Talleres, exposiciones lúdicas y encuentro con autores, son algunas de las muchas cosas que pueden hacer los asistentes en este tipo de eventos.

En este sentido, la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ), que sea realizará en la Ciudad de México del 9 al 19 de noviembre, en el famoso y moderno Parque Bicentenario, es la oportunidad perfecta para que chicos y grandes se acerquen a un enorme número de publicaciones.

En su edición 38, este evento reunirá lo mejor de la literatura, con más de 2 mil actividades y con la presencia de mil 300 seños editoriales. Chile, Colombia, Perú y el estado de Sinaloa, serán los invitados de honor.

Destaca también que habrá funciones literarias en lenguas indígenas, además del Skate Park con box literario. Por si fuera poco, cada día de la feria tendrá una temática distinta: “Princesas y Dragones”, “Jornada Marciana”, “Joven Sapiens” y “Entre Monstruos y Vampiros”, son algunos de ellos.

En fin, un evento imperdible para acercar a chicos y grandes a la cultura, a través de la literatura. Todo de una forma divertida, dinámica y muy original.

Llegar al Parque Bicentenario no es nada complicado. Este espacio está conectado a varias vías de tránsito, y es fácil dar con él en automóvil o en transporte público. Además, siempre tiene muchas actividades dirigidas a todas las edades. Por si fuera poco, es gratuito (al igual que la Feria) y seguro. Para los que le encantan los deportes o las actividades al aire libre, pueden usar sus canchas deportivas, skate park o gimnasios; para los que buscan un espacio para el “running” hay una ciclo-trotapista de 4 kilómetros, calificada como una de las mejores de la capital; y para los más pequeños, hay un sinfín de juegos infantiles.

Todos estos “amenities” complementan el “por qué” es uno de los parques más completos en la Ciudad de México, siempre fomentando la recreación física, la diversión, el descanso y el entretenimiento de sus visitantes. Y, esta vez, el gusto por la lectura.

“En el Parque Bicentenario siempre hay ‘algo’ divertido, cultural y saludable que hacer. ¡Visítalo! Y descubre uno de los espacios ecológicos y de esparcimiento más hermosos de todo el mundo. Es tuyo”, concluye Juan Manuel Pineda.

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Acerca del Parque Bicentenario

El Parque Bicentenario es un área de 55 hectáreas dirigida a la población, para disfrutar e interactuar con los ecosistemas y recursos naturales a través de experiencias culturales, artísticas, deportivas y de entretenimiento que propician el bienestar de la sociedad. Dentro de sus amenidades se encuentran 8 biomas, jardines botánicos, áreas verdes, chinampa, orquideario con 75 especies, canchas deportivas, lago, etc., y se ha se ha convertido en un punto de referencia para todos los habitantes y visitantes de la Ciudad de México.

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