La entrevista es un testimonio vivo, cuyo principal fin es dar información interesante y clara “al público”, no sólo al entrevistador.

  • Cuando acontece una entrevista, el publirrelacionista tiene por objetivo enterar al cliente para saber de antemano lo que se quiere decir; saber lo que conviene decir y lo que no conviene decir.
  • Es necesario preparar al vocero con seriedad y método ya que no por mucho que conozca un tema se puede hablar de forma inteligente e interesante. Para hablar en una entrevista se requiere claridad, sencillez, convicción y usar datos concretos.
  • Antes de realizar una entrevista se le debe solicitar al periodista su vitae, o bien, investigar si sabe o no sabe del tema a tratar.
  • Si realmente se tiene algo que decir se busca al portavoz adecuado para responder al periodista. Los temas laborales o finanzas son diferentes, consecuentemente los portavoces también.
  • Dejar claro al periodista la autorización a responder determinadas preguntas. Plantear previamente posibles preguntas.
  • Nunca improvisar; preparar al “argumentario” y repasar las preguntas tipos. Buscar un momento para prepararse.
  • Si existe la confianza suficiente, pedir cuestionario de preguntas, aunque no es una opción muy recomendable.
  • Averiguar cuánto espacio ocupará cuando se publique la entrevista; si se publica varios días, después algún dato puede quedar obsoleto.
  • Dejar muy claro al periodista lo esencial de lo insustancial.
  • Grabar la entrevista.
  • Reiterar las ideas clave.
  • No ser papistas.
  • Si el periodista lleva fotógrafo o toma el mismo las fotos se debe procurar buena ambientación, preferentemente en las oficinas del entrevistado. De requerir el entrevistador material fotográfico, proporcionárselo.
  • El entrevistado no puede bajar jamás la guardia, los periodistas publican todo.
  • Estar presentes siempre junto con el portavoz en la entrevista.
  • Tener precaución con celulares “al aire” o media sesión.
  • Usar frases como “el tema es delicado, no puedo hacer declaraciones, espero que pronto pueda informarles…” cuando corresponda y no la desgastada frase “sin comentarios”.
  • Tener habilitada una sala de declaraciones junto con café, agua, bocadillos, etc.
  • Recordar que al hablar por encima de las 160 palabras por minuto se supera el umbral de inteligibilidad y se envían mensajes incomprensibles.
  • Enfocar al entrevistado a olvidarse de otros asuntos menos del entrevistador, se debe comunicar a través de él y no él.
  • Si el periodista acuerda realizar la entrevista en la oficina del portavoz, elegir un despacho (no exteriores) en el que se halle cómodo y en el cuál todo sea neutro (mesa limpia de objetos, fotos, etc.) y sin teléfonos que suenen. De preferencia debe haber alguien en la puerta que evite la entrada a la sesión.
  • En el debate se debe procurar conocer de antemano quién asiste y dónde se sentará; procurar no sentarse entre dos oponentes.
  • i se padece algún problema de oído, sentarse cerca del moderador del lado del oído bueno.
  • Contestar en la última intervención de cada cuestión.
  • No entrar al juego de las deconsideraciones y descalificaciones. Demostrar, en caso de conflicto, que el otro es agresivo, maleducado y que el portavoz es la víctima.
  • Jamás enfadarse; el portavoz debe recordar que en realidad se enfada con varios millones o miles de personas, a la vez que, con el contrincante.
  • Entender las actitudes de la Audiencia.

México 2009.

Los artículos publicados son opinión del autor y no reflejan el punto de vista de InfoSol / Mi Espacio®.

Egresada de la Licenciatura de Ciencias de la Comunicación; con especialidad en Administración con especialización en Comercialización Estratégica y con experiencia de más de 7 años en el campo de Comunicación y Relaciones Públicas.

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