Todas las entradas de: Héctor M. Meza

Director General de InfoSol. MBA, Consultor y Catedrático en Estrategias de Comunicación Integradas a la Mercadotecnia. Fue Vicepresidente en IBM de México y Presidente de Motorola para México, Centroamérica y el Caribe y VP de la Corporación.

Mejores Prácticas que los CEOs deben considerar en la construcción de una buena imagen

Cómo construir el Cielo Corporativo

Dada la importancia que tiene la simbiosis entre un CEO y su marca y de los peores hábitos que pueden llevarlo al infierno corporativo, es importante destacar algunas de las virtudes y mejores prácticas del líder que asume ser el principal responsable de construir el “cielo” de una empresa.

Tener una actitud y mente abiertas es fundamental, ya que un líder receptivo siempre estará dispuesto a escuchar, aprender y mejorar a partir de la interacción con sus empleados, colegas y sobre todo con sus clientes.

Renovarse o morir, así reza una de las máximas de vida y de negocios. Para un capitán no es la excepción. Nuevas ideas, nuevos retos y nuevas metas son las constantes motivaciones del Director General moderno, y justo es la pasión y coraje lo que lo llevará a conseguir esos objetivos; el contagio será un simple trámite. De arriba hacia abajo se permea la pasión por el oficio y la profesión para que toda la organización lo proyecte hacia afuera.

Un eterno aprendizaje es una de las enseñanzas monumentales de los grandes líderes en cualquier sector. Ver una oportunidad donde otros ven una dificultad es una facultad que no todos tienen. Cuando se hace la analogía de construir el cielo para no caer en el infierno, nos referimos a la capacidad de un CEO para siempre ver la forma de guiar a una empresa hacia el camino correcto y positivo; en este sentido, el líder que es capaz de aprender, es aquel que cualquier empresa desearía.

La comunicación, en este afán, supone ser el eje rector de toda una organización, de tal manera que un CEO que vive de las relaciones no puede darse el lujo de no saber comunicarse. Pero no sólo se trata de saber hacer networking, sino de comunicar, también, hacia dentro, la misión, la visión y sobre todo, los valores que una marca desea ponderar en cada uno de sus empleados. En este punto, la responsabilidad sí recae completamente en la cabeza del grupo.

Nuevas ideas, nuevos retos y nuevas metas son las constantes motivaciones del Director General moderno, y justo es la pasión y coraje lo que lo llevará a conseguir esos objetivos.

Una vez que se tiene claro que la comunicación será la base para transmitir la Promesa de Marca a sus Stakeholders, la motivación será un factor fundamental para construir el anhelado cielo de una empresa.

Nuevas ideas, nuevos retos y nuevas metas son las constantes motivaciones del Director General moderno;  el contagio será un simple trámite.

Aquí hay que tener mucho cuidado, ya que no se trata solamente de ofrecer recompensas por un trabajo bien hecho (hasta cierto punto, un buen trabajo es obligación de cada empleado). Se trata de buscar y provocar un bienestar emocional, y esto se logra desde preguntar “¿cómo estás?” hasta involucrarse en sus necesidades relacionadas con su trabajo, de tal manera que pueda lograrse una motivación global y contagiosa.

Recordemos que, aunque cada uno tiene objetivos personales distintos, al estar en la misma empresa se comparte una misma meta y cada esfuerzo se hace en pro de conseguir sus objetivos de negocio. Esto se ve reflejado en una de las frases escritas por el novelista francés Alejandro Dumas en su obra Los tres mosqueteros: “Uno para todos, todos para uno”.

Tener los ojos bien abiertos es justo donde se ve la madera de la que está hecho un gran líder. Esos pequeños aspectos donde se puede filtrar un mal funcionamiento suelen pasar desapercibidos para el común de las personas, pero no para el capitán, capaz de notar hasta el más mínimo detalle.

La imagen en Relaciones Públicas es la sal del oficio. Pero no se trata de vestir bien o combinar camisas con corbatas. Se trata de proyectar la personalidad de una empresa en la vestimenta, el vocabulario, el lenguaje no verbal y hasta la forma de caminar y sonreír. El discurso de un CEO debe ser el de toda una empresa. Una gran responsabilidad que, sin duda, no es fácil de llevar a cabo.

Y así llegamos al valor por excelencia: el respeto. No importa si se trata de una relación laboral, familiar o personal, si no hay respeto difícilmente se puede lograr algo bueno. Si hablamos de un Director General o de toda una empresa, las relaciones y la comunicación deberán tener como base este valor, el cual implica reconocer cuando los empleados realizan bien su trabajo o retroalimentar sus áreas de mejora y oportunidad, invertir en el desarrollo y capacitación del capital humano, así como compensarlos adecuadamente en relación con sus responsabilidades.

Más que una característica del líder de un corporativo, el respeto implica ser asumido como un reto de vida. Así que conociendo la manera en que un CEO debe relacionarse para comunicar a todos sus Stakeholders la Promesa de la Marca, evalúe: ¿ya está preparado para construir el cielo y vivir en el paraíso?

Razones por las que el CEO debe estar en Redes Sociales

En la obra literaria de William Shakespeare, Hamlet, el autor hace una afirmación que ha trascendido a lo largo de los siglos: ¡Ser, o no ser, es la cuestión! Esta frase profunda implica el momento en que una persona tiene que pensar, tomar la decisión y ponderar riesgos y oportunidades para atreverse a cambiar, a innovar, a dar el siguiente paso.

Si trasladamos este juego de palabras al mundo de la Comunicación Corporativa, el nuevo rol del Director General en el escenario de los medios sociales es estar más cerca de sus Buyer Personas, al compartir información de valor e interactuar en tiempo real para conocer sus opiniones. Un capitán cercano, es una empresa cercana a sus usuarios.

Para Alexander Chiu, experto en temas de estrategia digital e innovación, y director en la consultora Neo Consulting, la transformación digital llegará a tal punto en las empresas que casi será obligatorio definir un perfil en Redes Sociales para los CEO. En ese escenario, su voz será parte de las diferentes estrategias de comunicación de las empresas a las que se les demandará con más énfasis ser lideradas por ejecutivos sensibles, comunicativos y coherentes. Mientras que entre los millennials existen jóvenes a los que no les preocupa temas como el medio ambiente, la responsabilidad social o la transparencia, será la generación Z, con valores más estandarizados, los que serán más radicales en ese sentido.

Sin embargo, no basta con crear un perfil en Facebook, Twitter, Instagram o LinkedIn, solo por mencionar cuatro de las redes sociales más populares. Así como los CEO eligen el momento más estratégico para hacer pública una información, como compartir los resultados financieros del último año fiscal, el incremento de las ventas por la campaña del verano o responder a determinadas críticas de los consumidores; deberán también desenvolverse de forma estratégica en Redes Sociales, para que los contenidos que compartan mantengan solidez y consistencia con aquellos mensajes que emiten en el mundo real. Es decir, pensar antes de estar.

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Ahí es cuando surge la pregunta ¿cómo convertirme en un CEO exitoso en redes?

Objetivo: Definir cuál es el objetivo de estar presente en redes en función de tu audiencia. Todo dependerá de qué es lo que se busca compartir como CEO, según los stakeholders con los que necesitas compartir información de un tema estratégico, siempre teniendo en cuenta que lo harás como vocero de la organización que representas y no a título personal.

Estrategia: Identificar qué Redes Sociales son las más útiles para cada mensaje. Facebook es una red para compartir mensajes masivos. También es perfecta para expresar la posición del CEO en un tema relevante para la opinión pública, como una disculpa. En cambio, LinkedIn es más para compartir contenido profesional, y Twitter puede servir para interactuar con otros líderes de opinión.

Usuario activo: Compartir mensajes con regularidad para poder alcanzar presencia y relevancia. Es importante no solo abrir el espacio y dejarlo a un lado. La forma de que los mensajes lleguen a más audiencias es dedicándole tiempo y consistencia a los mensajes que buscamos expresar, dándole cierta regularidad a nuestras apariciones. Si bien no será diario, por lo menos una vez a la semana.

Identidad: Tener claro que la información que se comparte es solo a título de la organización. Si bien es posible alternar Redes Sociales personales con las de corte corporativo, se debe tener mucho cuidado de evitar subir comentarios sensibles a las redes personales, porque es fácil sacar una conversación de contexto. Las posturas personales no existen cuando se trata del negocio.

Consistencia: La información del mundo virtual debe ser equivalente a la del mundo real. Los mensajes que compartan los CEO en Redes Sociales deben ser coherentes con las actitudes del CEO y las acciones de la compañía. No es posible compartir contenido relevante sobre temas de liderazgo cuando somos malos jefes o hablar de responsabilidad social si no tenemos relevancia en ese campo.

Teniendo en cuenta toda esta información, los CEO pueden crear su perfil digital con éxito. ¿Te animas a poner en práctica estos pasos? Continúa leyendo y conoce más sobre la Influencia de las Redes Sociales

**Basado en el artículo 5 cosas que debe hacer un CEO para destacar en redes sociales publicado en El Comercio.

La Organización Abierta al Aprendizaje: La Más Importante y Mejor Práctica Gerencial

El mundo ya no pertenece a los que saben sino a los que aprenden

El fin de semana compartí tiempo con mis nietos -quienes se encuentran cursando kínder, primaria y secundaria- y les pregunte como les fue en su primera semana de clases. Me comentaron que tuvieron nueva maestra, nuevos compañeros y nuevas materias; y me sorprendió la facilidad con que dominan el uso de tabletas e Internet. Una nueva generación que combina la tecnología y los recursos multimedia -más allá de la pluma y el papel- para conocer y comprender un entorno en constante cambio.

Eso no dista mucho del siempre cambiante mundo corporativo, por lo cual es importante que los directivos y sus empresas regresen a clases, se capaciten y desarrollen nuevas competencias con el fin de actualizar su conocimiento y se transformen e incrementen su eficiencia y competitividad. El mundo ya no pertenece a los que saben sino a los que aprenden. Quién sabe, puede conocer algo ya obsoleto o anticuado. Quien aprende, está innovando y propone nuevas soluciones.

Es por ello que la única ventaja competitiva sostenible que tienen las compañías es la habilidad de aprender, capacitarse con mayor rapidez que sus competidores, convirtiéndose en una Organización Abierta al Aprendizaje. Y para esto se sugiere que el aprendizaje sea un proceso constante en la vida del CEO, siendo el impulsor de permear ese pensamiento en toda la organización y su equipo de trabajo.

¿Y, que es una Organización Abierta al Aprendizaje?

Son las organizaciones compuestas por personas que aprenden constantemente de todo lo que hacen. Usan su propia experiencia, aprenden de otros e investigan como  mejorar su desempeño. Aprenden de sus éxitos y también de sus fracasos. El aprendizaje continuo está sistemáticamente integrado en el ADN y la infraestructura de la organización. El valor del aprendizaje continuo es apoyado, impulsado y modelado por el CEO y la alta dirección. No hay duda en la mente de cada miembro de la organización de que el aprendizaje continuo es esperado y será recompensado.

En una verdadera organización abierta al aprendizaje, la comunicación es abierta y generalizada, la gente de todos los niveles está incluida en la mayoría de las comunicaciones y se asume que todos “necesitan saber”.

Además, sus líderes demuestran que están aprendiendo constantemente comunicando lo que están aprendiendo y aplicándolo a medida que lo aprenden; Las personas son recompensadas por aprender con reconocimiento, crecimiento de puestos de trabajo, promociones e incluso compensación financiera, y las personas que no aprenden son gestionados fuera de la organización.

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¿Y, que ventajas da ser una Organización Abierta al Aprendizaje?

Ser una Organización Abierta al Aprendizaje proporciona una ventaja competitiva: son competidores superiores, tienen un valor de marca que sus competidores no pueden igualar y atraen y conservan el mejor talento.
Con todas estas ventajas, se podría pensar que la mayoría de las organizaciones se esforzarían por ser organizaciones de aprendizaje. Y, de hecho, muchas lo hacen.

Pero convertirse en una no es una tarea nada fácil. Convertirse y sostener una organización abierta al aprendizaje requiere mucho trabajo y dedicación, y se necesita tiempo, energía y recursos. Muchos se quedan a la mitad del camino, por la presión del trabajo diario, falta de perseverancia, falta de apoyo de los directivos o simplemente por no tener la  voluntad para comprometerse.

Sin embargo, a pesar de todos estos obstáculos, podemos citar ejemplos de organizaciones que han sido verdaderas organizaciones de aprendizaje  continuo durante muchos años, si no décadas. General Electric, Pizza Hut, Honeywell, Microsoft, Johnson & Johnson, Apple, Toyota Motor Co., Cisco e Intel.

Todas estas empresas se construyeron sobre premisas únicas y han florecido porque nunca dejaron de aprender y avanzar hacia nuevas fronteras relacionadas con su premisa central.

Su éxito a largo plazo es testimonio del valor del aprendizaje continuo. Lo que es común en todas estas empresas exitosas, es su base de sólidos principios y valores básicos, así como su aprendizaje continuo para mantenerlos pensando y actuando por delante de su competencia.

Constantemente crean mercados, enfoques de mercado, productos y un mayor valor para los clientes  y nunca malgastan la ventaja competitiva por la cual han trabajado tan duro para adquirirla y dejar que su competencia piense o actué por delante de ellas.

Mientras estas empresas sigan siendo verdaderas organizaciones de aprendizaje continuo, es seguro asumir su éxito futuro.

Así que si queremos crear una verdadera Organización Abierta al Aprendizaje, ¿cómo la hacemos?

Alguien en la C-Suite debe creer en el valor del aprendizaje continuo, y los altos líderes deben comunicar por medio de palabras claramente el valor que la organización pone en el aprendizaje y, lo que es más importante, con sus acciones.
Los líderes necesitan demostrar cómo aprenden continuamente, y pueden hacerlo al:

Realizar revisiones personales después de  una actividad importante.
Revisar los proyectos en momentos clave.
Hablar libremente sobre lo que están aprendiendo fuera de la organización y aplicándolo.
Preguntar públicamente a los demás sobre lo que están aprendiendo.
Trabajar para eliminar cualquier resistencia al aprendizaje que pueda aparecer.
Forzarse a permanecer abiertos al aprendizaje, incluso cuando las condiciones del negocio lo dificultan.

Una vez que se ha creado una verdadera organización abierta al aprendizaje, el aprendizaje continuo debe convertirse en un modo de vida: arraigado en la cultura organizacional. Una vez iniciada, no se debe permitir que el aprendizaje se ralentice o detenga.

Otras compañías no han salido tan bien, en gran parte porque dejaron de aprender en algún momento de su historia como: The American railroads (Amtrak), Gulf, Amoco, Greyhound Bus Co., RCA, Compaq, The Great Atlantic and Pacific Tea Company (A&P), Woolworth’s y Kmart.

¿Qué hace que las empresas dejen de aprender? Muchos fenómenos entran en juego, y la mayoría están arraigados en la cultura de la compañía y el liderazgo de los altos ejecutivos.

Para algunas empresas que se quedan atrás, es el resultado de la vida simplemente ser demasiado buena. Son casi los dueños de los mercados para sus productos, tienen altos márgenes de utilidad, no tienen competidores de ninguna consecuencia y no tienen nuevos productos competitivos en el horizonte.

En consecuencia, la organización no ve ninguna razón para seguir aprendiendo – las personas en la empresa se relajan y  disfrutan de su buena fortuna. Esta es la receta perfecta para el desastre porque su falta de sensibilidad hacia sus  mercados los ciega a los nuevos desafíos  y cuando se despiertan ante el peligro, suele ser demasiado tarde para responder eficazmente.

Para otras empresas que dejan de aprender, es el resultado de que sus  líderes desvían su atención de las realidades de su mercado – muchos ejecutivos preferirían ver su mundo como les gustaría que fuera en lugar de lo que realmente es.

Esta falta de atención se refleja rápidamente en todos los miembros de la organización, que buscan en sus altos ejecutivos patrones de actuación, mentalidad y comportamiento. Una vez que el aprendizaje empieza a atrofiarse en la empresa, es muy difícil, si no imposible, reintroducir una mentalidad de aprendizaje en todos los empleados.

Otra razón para la disminución del aprendizaje organizacional puede ser la reverencia hacia productos o mercados que han tenido un éxito inmenso en el pasado, pero que están a punto de ser desplazados por una discontinuidad importante en el entorno del mercado.

Los éxitos del pasado hacen que los líderes se cieguen  ante el cambio cuántico, y niegan que esté sucediendo. Mientras que continúan persiguiendo los productos y los mercados que han sido acertados, sus competidores upstart están ocupados haciendo progresos en los nuevos mercados. Ejemplos de este fenómeno: IBM perdiendo el giro de mainframes hacia computadoras personales,  Kodak errando el cambio masivo de rollo de film fotográfico a la fotografía digital.

Para todas las empresas y organizaciones, en algún momento de su historia, la supervivencia podría depender de convertirse en una organización abierta al aprendizaje.

Los esfuerzos para avanzar en esa dirección nunca se desperdician y, de hecho, pueden ayudar a garantizar la supervivencia de ideas, productos y empleos.

La organización con un mismo nivel de conocimiento y expertise permite que cada empleado sea un embajador de la compañía tomando valor la frase de Thomas J. Watson, fundador de IBM, “Nada se vende hasta que se entiende, nada se entiende hasta que se educa”.  Te invito a retomar el entusiasmo por aprender y tomar el reto de ser el guía y aplicar el liderazgo de pensamiento que necesita tu empresa para permear el aprendizaje y la innovación en toda su organización.

**Basado en el artículo de Warren Wilhelm What Are Learning Organizations, and What Do They Really Do?

FODA: Análisis de Escenarios

Entre las principales características de una correcta dirección empresarial, se encuentran la innovación, la toma de decisiones estratégicas y la gestión de riesgos, pero antes de ponerlas en práctica se recomienda previamente diagnosticar, investigar y evaluar los escenarios potenciales que favorezcan o pongan en riesgo el futuro de la compañía. Asimismo con base en investigación y análisis, la directiva se encarga de elaborar estrategias que tomen en cuenta al entorno, la competencia y la Audiencia Objetivo, con la finalidad de lograr una mayor proyección de marca y posteriormente reforzar valores de negocio como lealtad, compromiso y servicio al cliente, y ¿cómo podemos lograrlo?

El análisis FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas) que permite a la organización diagnosticar situaciones, pronosticar tendencias y elaborar estrategias con base en los resultados obtenidos del estudio.

Existen diversos procedimientos de estudio, como el Análisis de Escenarios, sin embargo uno de los más recomendados, por su facilidad de uso y eficacia en resultados, es el análisis FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas) que permite a la organización diagnosticar situaciones, pronosticar tendencias y elaborar estrategias con base en los resultados obtenidos del estudio.

Desarrollar un análisis FODA efectivo posibilita:

  1. Identificar amenazas del entorno con el fin de prevenirlas, corregirlas o anticiparse a ellas.
  2. Establecer las fortalezas de la empresa y aprovecharlas.
  3. Reconocer las debilidades de la compañía y trabajar en ellas para corregirlas, o convertirlas en fortalezas.
  4. Descubrir nuevas oportunidades de negocio y prepararse para poner en práctica estrategias adecuadas de marketing.
  5. Incrementa o fortalece las ventas de la organización.
  6. Lanzar campañas para promocionar productos o servicios.
  7. Evitar errores previsibles e inversiones kamikaze.
  8. Redireccionar a la compañía para buscar mejores oportunidades de negocio.

Características del “abecé” estratégico: FODA

El primer paso para realizar un FODA es describir la situación actual de la empresa incluyendo las variaciones o tendencias que se producen en el mercado, así como analizar las actuales estrategias de negocios, tomando en cuenta las capacidades y limitaciones de la organización. Los factores que se plasman en la matriz del  FODA son los siguientes:

  1. Fortalezas: Aspectos internos de la empresa que representen sus puntos fuertes (equipo directivo, oferta a sus mercados, mercadotecnia, activo intelectual, finanzas, manufactura, investigación y desarrollo, entre otros).
  2. Oportunidades: Posibilidades externas que una empresa puede aprovechar para obtener beneficios (mercados, ámbito social y económico, competencia, tecnología, legal o reglamentación, etc.)
  3. Debilidades: Limitaciones internas que frenan el desarrollo de la organización y de ser posible deberán ser eliminadas (falta de experiencia y capacitación del personal, mala planeación de ventas, falta de controles internos de los productos,  resistencia al cambio, mala actitud de servicio, endeudamiento y falta de liquidez, entre otros).
  4. Amenazas: Eventos externos a la organización que, a pesar de ser previsibles, si llegasen a ocurrir podrían obstaculizar el cumplimiento de los objetivos de la organización (inseguridad, incertidumbre política, estimular o coartar inversiones, cumplimientos gubernamentales, estancamiento de la economía, estancamiento educativo, científico y tecnológico, etc.).

La ventaja del FODA consiste en su capacidad de adaptarse ante todo tipo de gestión, división de negocios, organizaciones de cualquier tamaño y diferentes sectores productivos. Su vigencia dependerá de la constante innovación del mercado y el papel que juegan las empresas dentro del mismo.

Para complementar la definición, se puede ejemplificar el FODA en los deportes de forma fácil  ¿Qué tiene en común el pensamiento lateral de Vicente del Bosque, director técnico de la selección española, con el análisis FODA? La respuesta es sencilla, tal comparación se refiere al estudio y comprensión de las fortalezas y debilidades propias así como las del rival,para aprovechar los resultados en la creación de estrategias. Se podría decir que el FODA es la táctica perfecta para analizar a detalle a la competencia y sus posibles movimientos y utilizarlos a favor, tal y como lo realizó en su momento la también llamada “Furia Roja”  comandada por Vicente del Bosque.

Cuando el análisis FODA se aplica a los negocios sirve como una herramienta eficaz para determinar  tendencias a futuro que puedan amenazar o beneficiar la imagen de una organización, por ejemplo, empresas como Starbucks y Coca-Cola, detectaron con oportunidad que el uso de las aplicaciones Social Media o Web 2.0 (Facebook, YouTube o Twitter, etc.) ayudan a promover la interacción con su Audiencia Objetivo, permiten promocionar productos o servicios, y contribuyen a la fidelización de los consumidores entre otras cosas, tan sólo en Facebook son dos de las marcas con más seguidores y esto les permite canalizar con mayor efectividad sus Mensajes Clave para un intercambio constante de información. Este ejemplo es claro en cuanto a la importancia de anticiparse y reaccionar ante las tendencias que puedan beneficiar a la organización, con la finalidad de diferenciarse de la competencia, elementos clave que proporciona el análisis FODA.

Analizar, la clave… Aprovechar, la diferencia

¿Aprovechar los resultados que pueda ofrecer el análisis favorece a la organización? En efecto, tal como lo explicó Vicente del Bosque al conquistar la primera Copa Mundial para España en el 2010: “Hemos tenido la posesión del balón, controlamos la situación de una forma magnífica y superamos claramente al rival”.

Con el análisis FODA sucede lo mismo, pues una vez que se detectan las fortalezas y debilidades de la organización, es trascendental tomar en cuenta los resultados para poner en práctica estrategias que aprovechen los puntos débiles del opositor y explayen las fortalezas de nuestra empresa. Sin embargo se recomienda hacer énfasis en las debilidades propias ya que en las sesiones directivas sirven como guía y ordenan los pensamientos con miras de hasta se quiere triunfar. Un buen análisis FODA es capaz de aportar ideas o conceptos para enfrentar las oportunidades y amenazas. Para ello es necesario la participación de los principales ejecutivos pues conocen mejor que nadie las debilidades y fortalezas de la organización. Después de todo la elaboración de planes es responsabilidad de cada uno de los líderes de la compañía, posteriormente se delegarán responsabilidades a las diferentes áreas con fechas agresivas a concluir.

Para asegurar la efectividad del análisis FODA, también será de gran ayuda contar con el asesoramiento profesional de expertos que posean los conocimientos en procesos o herramientas necesarios para proyectar mejor la efectividad del análisis, con la ventaja de ser independientes de la organización.  Esto implica que la empresa puede trabajar normalmente sin invertir tiempo en su análisis, el estudio será realizado por un tercero que no estará involucrando sus intereses con los de la empresa y podrá ofrecer así resultados reales, y sin preferencias.

¿Cómo desarrollar Relaciones Públicas internas en tu negocio?

En cierta ocasión, mientras revisaba mi muro de LinkedIn, recibí la invitación de un usuario con el nombre de César Carrasco. Al echar un vistazo al perfil me di cuenta que se trataba de un ex alumno a quien tuve la oportunidad de dar clases hace como siete años, durante un diplomado en Marketing. Cómo olvidarlo, era de los más participativos, de esos alumnos que estimulan la participación de sus compañeros al exponer una idea y abrir las puertas al debate; me atrevería a decir que, incluso, era poseedor de grandes dotes de liderazgo que bien pude notar durante el tiempo que tuvimos de convivencia.

Me dio gusto volver a saber de él… es increíble cómo las Redes Sociales nos han permitido volver a “conectar” con distintas personas a las que, por una u otra razón, dejamos de ver y que fueron parte de nuestra vida cotidiana. Yo he vuelto a saber de varios de mis ex compañeros de escuela, ex alumnos y hasta parientes distantes a través de Redes Sociales como Facebook o LinkedIn.

En fin, luego de intercambiar algunos mensajes con César a través de este canal de comunicación, nos vimos personalmente para saludarnos y platicar. Él vive ahora en Monterrey, donde además están las oficinas de una agencia de publicidad de la que es el socio mayoritario; aunque, me comentó, continuamente viaja a la ciudad de México, pues además de que sus padres viven aquí, tiene varios clientes y prospectos de negocio a los que visita regularmente.

Durante nuestro encuentro me platicó de cómo inició su negocio así como de algunos proyectos muy interesantes que trae con algunas marcas, algunas de ellas de gran tamaño. También me comentó el porqué de su presencia en la ciudad, por aquellos días. Pues resulta que tuvo que venir personalmente a hacer la presentación de una propuesta de negocio porque no pudo enviarla vía email antes de la fecha límite; así que para no perder la oportunidad de seguir siendo considerado habló con su posible cliente y le pidió le permitiera presentarla directamente en una reunión con todos los involucrados, para evitar que la demora lo dejara fuera del concurso o que se viera manchada la imagen de su negocio.

Pero, ¿qué había sucedido? César había salido a Guadalajara por unos días y organizó a su equipo de trabajo para que llevara a cabo la propuesta, de manera que él sólo llegaría a afinar detalles. Pero se llevó una decepcionante sorpresa cuando al regresar a Monterrey se dio cuenta de que la propuesta final no se había integrado, de hecho faltaban bastantes cosas por agregar.

Aunque el equipo de trabajo parecía haber entendido todo a cabalidad; en ausencia de César más de uno había querido asumir la batuta y todo terminó en dimes y diretes, molestias y críticas que generaron un ambiente tenso en el que ya no fue posible trabajar; así que él decidió terminar la propuesta con sólo un par de colaboradores más.

Sin embargo, me decía: “Héctor, ¿qué voy a hacer ahora que regrese?, ¿cómo voy a lograr que las relaciones entre todos vuelvan a un estado armonioso de forma que no afecten más mi negocio?”.

Durante mi experiencia en varias organizaciones he sido testigo de situaciones como éstas, donde más allá de roces entre dos personas, los equipos de trabajo se vuelven literalmente un campo de batalla donde todos tiran a matar, critican el trabajo de los demás sin bases estratégicas y bloquean el flujo para llegar a las metas.

Las relaciones positivas en los equipos de trabajos ayudan a crear equipos verdaderamente productivos.

Por ello, me permití dar a César algunas sugerencias que, incluso, yo mismo apliqué en mis departamentos o áreas de trabajo, y que puedo afirmar dan buenos resultados:

-Logra una comunicación clara y aprende a escucharlos. Como líder del equipo es importante que les hagas saber lo que tú esperas de cada uno de tus colaboradores, de manera que todos sepan que tú estás consciente de sus talentos y posibilidades. Animarlos verbalmente es una buena manera de estimular su trabajo e impulsarlos a enfrentar sus propios retos. De igual forma, procura escuchar lo que tienen que decir sobre ti, la organización y sus compañeros de equipo; no juzgues su percepción y sentir, sólo atiende sus preocupaciones.

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-Sé un verdadero líder. En pleno siglo XXI, aún existen quienes consideran que ser jefe te convierte automáticamente en líder, lo cual no es cierto. Un verdadero líder no tiene que ser autoritario, reprender, amenazar o estar detrás de sus colaboradores para que cumplan sus tareas; más bien expresa claramente sus ideas, involucra a sus colaboradores y convierte cada proyecto en el proyecto de todos.

-Delimita los roles y responsabilidades. Una organización sana requiere de una definición funcional de los puestos de trabajo, de manera que las actividades estén claramente asignadas; así no existen posibilidades de conflicto al momento de generar resultados. Cuando una organización carece de esto, se generarán conflictos entre los colaboradores, en los que seguro escucharás la “célebre” frase de “eso no me tocaba a mí”.

-Reconoce el trabajo de cada uno y haz que entre ellos también lo hagan. Varias de las molestias que se llegan a generar entre los equipos de trabajo tienen que ver con este punto. A veces, cuando alguien saca esto a colación, sólo recibe una respuesta como “pues para eso te pagan”. El reconocimiento basado en los talentos de cada miembro del equipo y sus resultados en la organización, puede resultar en la generación de buenas relaciones.

-Celebra con tus colaboradores. Celebra todo lo que sea posible, desde los  logros personales  y profesionales de tus colaboradores hasta, y por supuesto, los relacionados con el negocio, como la llegada de un nuevo cliente. Destinar pequeños espacios para esto, ayuda a generar un mejor clima laboral y de mayor confianza.

Ten presente que la manera en como cada colaborador se siente en relación con sus compañeros de equipo puede afectar la productividad y eficiencia con la que se consiguen los metas de negocio planteadas. Las relaciones positivas en el equipo de trabajo ayudan a crear precisamente equipos verdaderamente productivos cuyas acciones impactarán en el resultado final de la compañía.

“Los líderes sobresalientes salen de su camino para potenciar el autoestima de su personal. Si las personas creen en sí mismas, es increíble lo que pueden lograr”.  Sam Walton, fundador de Walmart

Como cabeza de la organización y su líder, tienes la tarea de construir este tipo de relaciones que lleven a tus colaboradores no sólo a desarrollar sus habilidades y lograr sus propias metas profesionales, sino también a trabajar por el éxito de tu negocio.

6 elementos para capitalizar tus diferenciadores

La clave del éxito de una marca es su diferencia respecto a la competencia, reflexiona sobre estos 6 elementos para competir con tus diferenciadores.

Competir en el actual entorno de negocios se ha vuelto un dolor de cabeza para los CEOs de todas partes del mundo, porque permanecer en el gusto de los consumidores, atender sus necesidades, generar nuevos productos y servicios, aumentar la rentabilidad e ir por delante de la competencia requiere de grandes ideas y constantes esfuerzos que no todos saben capitalizar perfectamente.

En alguna ocasión tuve la oportunidad de asistir a un foro de negocios en el que pude darme cuenta que existen muchas inquietudes respecto a cómo hacer que las compañías, sin importar la industria a la que pertenezcan, puedan generar diferenciadores que les otorguen una ventaja competitiva en el mercado; y más aun considerando que los consumidores son cada día más exigentes y la competencia cada vez más agresiva.

Llamó mi atención el comentario de un CEO joven, quien narró cómo después de un largo período, él y sus socios creían haber creado un producto totalmente innovador con el que pensaban, podrían arrebatarles una buena “rebanada del pastel” tanto a sus competidores pequeños como grandes. Sin embargo, se llevaron una gran sorpresa cuando, a casi un mes del lanzamiento, la competencia apareció con un producto semejante, que hacía pensar que cualquiera de los dos le había copiado al otro.

¿Qué hacer? ¿Todo está acabado? ¿Cómo crear  y mantener un diferenciador cuando, frente a los consumidores, los productos son casi idénticos? Pues sí, hay mucho por hacer, porque aún existen otros diferenciadores implícitos que la competencia de tu marca no puede copiar y que puedes resaltar. ¿Cuáles? La cultura organizacional, el capital intelectual, los programas, los activos y muchos otros valores que pueden ser utilizados como diferenciadores de marca.

“No es lo que tú tienes, sino como usas lo que tienes lo que marca la diferencia”; Zig Ziglar.

Sea o no el caso, como CEO es importante que conozcas algunos elementos que se pueden capitalizar como diferenciadores de tu negocio, y que incluidos en una buena estrategia te ayudarán a colocarte un paso delante de la competencia:

Impulsa la innovación. La mayoría de las compañías quieren ser conocidas por ser innovadoras y ser las primeras en ofrecer productos y servicios que realmente marquen la diferencia frente a su competencia. Ser una compañía innovadora es uno de los valores empresariales que más deben de fomentar los CEOs en sus organizaciones.

De acuerdo con un estudio de PwC, alrededor del 87% de los CEOs a nivel mundial ven la innovación como una prioridad fundamental para sus empresas; pero no sólo eso, sino que además, ellos mismos se consideran factor clave, ya que se ven a sí mismos como “líderes” (37%) o “visionarios” (34%) para impulsar los proyectos de innovación.

¿Dónde innovar? La innovación no sólo debe ser aplicada en los productos y servicios, sino también en los modelos de negocio, infraestructura tecnológica, cultura organizacional, etcétera.

Preocúpate por tus clientes. Es un hecho casi incuestionable la importancia que tiene para cualquier negocio mantener a sus clientes satisfechos; tal es así que muchas organizaciones colocan primero al consumidor como parte de su promesa de marca, con lo cual han conseguido crear la lealtad del cliente; hecho esencial para el éxito de cualquier negocio. Para esta labor, el CEO debe de saber, sobre todo, que es fundamental comunicar y ofrecer información a sus colaboradores acerca de cómo el cliente debe ser tratado por todos y cada uno de quienes laboran en la organización a fin de crear una filosofía interna en la que el cliente sea bien valorado.

Cuando una organización es capaz de comunicar al exterior esta cultura centrada en el cliente, no sólo se consigue la fidelidad en los productos y servicios, sino también que los clientes sientan que hay alguien que se preocupa por ellos.

Atrae y retén al mejor talento. De acuerdo con un estudio realizado por la consultora Deloitte, el desarrollo de talento humano es una tendencia a la alza en México y en todo el mundo debido a que representa una oportunidad para el crecimiento de los negocios.

Hoy, los CEOs se han dado cuenta de que los equipos que trabajan bien y generan buenos resultados pueden convertirse en un diferenciador del negocio, por lo que es trascendental desarrollar y fortalecer a tus colaboradores, si no se cuenta con los recursos económicos suficientes para hacerlo externamente, por lo menos desarrolla a tus equipos internamente para asegurar su participación y compromiso en la organización.

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Sin duda que los CEOs deben de trabajar de manera muy estrecha con sus gerentes de Recursos Humanos, y verlos como sus mejores aliados estratégicos en esta área, a fin de conseguir que la atracción y retención del mejor talento se convierta en una ventaja competitiva.

Desarrolla programas de Responsabilidad Social y Cuidado del Medio Ambiente. Muchas organizaciones han desplegado planes y programas en esta materia. De acuerdo con Michael Porter, profesor de la Harvard Business School y autoridad global reconocida en temas de estrategia de empresa, desarrollo económico de naciones y regiones, la Responsabilidad Social Empresarial implica el cumplimiento de las normas de la comunidad (éticas y jurídicas), actividades con la ciudadanía (las empresas buscan ser buenos ciudadanos corporativos) y la sostenibilidad.

Es por ello que los CEOs, principalmente, deben promover y liderar los esfuerzos para la creación constante de valor en la comunidad en la que se desenvuelve, generar una buena imagen y sustentar una reputación positiva ante sus Stakeholders, lo cual definitivamente puede marcar la diferencia.

Conviértete en un visionario de la industria. Aunque se piense lo contrario, los CEOs son entes inseparables de las marcas de la compañía, y las audiencias lo perciben como un elemento clave diferenciador de la marca. Por este motivo, es importante que el CEO se haga totalmente visible, que aparezca en radio, TV, medios tradicionales –impresos y online-, escriba tweets, postee en Facebook y hable en todos los eventos posibles.

Un CEO que sea en sí mismo un diferenciador para su negocio, debe tener una historia personal de éxito en los negocios y una mente visionaria, pues de lo contrario, tus clientes no creerán lo que dices y escribes, ni mucho menos comprarán los productos o servicios de la compañía ni harán negocios con la misma.

Comunica los diferenciadores. Luego de que se ha decidido qué estrategias se implementarán para diferenciarse de la competencia y las has comenzado a implementar, utiliza todas tus herramientas de comunicación y marketing para informar los diferenciadores. Y en esta gran responsabilidad, nadie como el CEO, principal vocero de la compañía, para transmitir de forma efectiva los mensajes correctos en los canales adecuados.

¿Cuáles pueden ser tus diferenciadores a comunicar? La calidad de los productos o servicios, los valores organizacionales, el modelo de negocio, el talento humano, etcétera; cualquier elemento que consideres puede marcar, de manera positiva, una diferencia frente a tus competidores.

En distintas ocasiones, muchos CEOs creen que sus negocios no tienen algo que los haga únicos; sin embargo, sólo necesitan observar detalladamente a su alrededor para darse cuenta que tienen activos tangibles e intangibles que sencillamente nadie puede copiar o no son tan sencillos de replicar y deben aprender a capitalizarlos para diferenciarse de su competencia y crear fuertes vínculos con su audiencia.

Una frase célebre del famoso consultor y trainer de ventas Zig Ziglar, dice: “No es lo que tú tienes, sino como usas lo que tienes lo que marca la diferencia”; así que no hay duda de que el rol del CEO es determinante para identificar los diferenciadores y utilizarlos para conducir a su compañía hacia el éxito, continúa tu lectura y conoce lo que todo CEO debe saber para ser referente en los negocios.

Prácticas que los CEOs deben evitar para no dañar la reputación de su marca

El Infierno Corporativo existe ¡evítalo!

Contar con un CEO que encarne a la perfección la imagen y personalidad de una empresa no es algo necesariamente sencillo, pues no todos los empleados de una organización cuentan con las aptitudes y actitudes para llenar el puesto. Quienes han padecido la falta de esta figura emblemática lo sabrán y quienes cuenten con uno realmente capacitado seguramente lo valorarán.

El caso es que no es suficiente contar con un CEO que se ha ganado el puesto a pulso y sea capaz de satisfacer las exigencias de los accionistas. El reto ahora es mantenerse en la cima de una organización y saber comunicar los valores de una empresa hacia abajo en la escala piramidal y hacia afuera a sus Audiencias Objetivo; sin embargo, hay ciertas prácticas que representan algunos de los pecados que cientos de Directores Generales pueden cometer.

Pensar en Ventas antes que en Comunicación. Una práctica tan común que en muchos casos podría parecer algo natural de las empresas pero en realidad se trata de un error. La comunicación debe fungir como el eje rector de todos los procesos de negocio, ya que las negociaciones, relaciones, indicaciones y hasta órdenes son actos comunicativos, los cuales serán efectivos en tanto sean mejor comunicados. Las ventas son consecuencia de comunicar adecuadamente la Promesa de Marca.

La comunicación: eje rector de todos los procesos de negocio,  efectivos en tanto sean mejor comunicados.

“Yo lo sé todo”. ¿Cuántas veces un Director General ha marcado el declive de su carrera –y la reputación de su empresa– por asumir esta postura? Un profesional de cualquier sector, en cualquier parte del mundo, debe saber y asumir que no lo sabe todo y su actitud debe ser abierta y receptiva a los demás miembros de su equipo, pues la preparación y el conocimiento nunca se agotan.

Creerse insustituible. Si bien la figura del capitán es fundamental en cualquier organigrama, la experiencia ha dictado que nadie es indispensable, por lo que asumir una postura de sentirse esencial es otro de los grandes pecados que puede cometer. En la medida que el líder de una empresa asuma su rol y su responsabilidad como un engrane muy importante, mas no imprescindible, su razón de ser y la estabilidad de la institución se fortalecerán.

“Yo mando”. Ordenar no es lo mismo que delegar o dirigir. Otro de los grandes pecados del CEO moderno está en la forma de delegar el trabajo, ya que en muchas ocasiones se confunde la autoridad con el poder; de tal manera que para sentirse “el jefe” se cae en el error de sólo dar órdenes y no de delegar responsabilidad o plantear alternativas para ejecutar o corregir los procesos.

Ser un jefe de escritorio. Este es otro de los grandes males de la industria en estos tiempos, ya que a pesar de contar con las virtudes que se necesitan para ser el Director General de una empresa, existen casos donde el líder resulta ser un gran estratega y su visión le permite imaginar planes realmente poderosos, pero no tiene ni la disposición ni la capacidad para ejecutar sus propias estrategias.

Decir sin hacer. Probablemente muchos CEOs se verán reflejados en este pecado relacionado con “el ejemplo”, ya que por muchas indicaciones, órdenes, recomendaciones o hasta sanciones, mientras no se predique con el ejemplo su imagen y la de toda una organización serán incongruentes.

En este sector, aludir a una falsa familiaridad con los clientes, medios de comunicación o colegas es el pan de cada día. Y es que no se trata de hablarles de “tú” o de “usted”, sino de tener presente que se trata de una relación de negocios y se representa a toda una corporación que exige un trato profesional, y la cordialidad no debe confundirse con “amistad”. Ojo, no se condena la amistad, sino mezclarla y hasta pretender utilizarla para sacar ventaja de una relación estrictamente laboral.

La comunicación debe fungir como el eje rector de todos los procesos de negocio, ya que las negociaciones, relaciones, indicaciones y hasta órdenes son actos comunicativos.

Es por eso que un CEO que no entiende que su comportamiento incide en la reputación de la marca, las cosas no marcharán de la mejor manera para la empresa. Por ejemplo, disciplina, carisma, autoridad y respeto son algunas de las cualidades que podrían resarcir los daños ocasionados por los pecados citados, además de contar con herramientas que le permitan ser un líder que inspire a todos sus Stakeholders a situarlo a él y por ende, a la marca, como un referente en los negocios.

El infierno corporativo es un lugar que existe y que ninguna marca quiere visitar y aunque siempre habrá forma de salir de la crisis y los tiempos difíciles, lograrlo puede ser de titanes; así que una vez más, prevenir siempre será preferible que lamentar.

Cómo posicionar a la marca a través de su CEO

Aunque el término CEO debe sus siglas al inglés Chief Executive Officer, se trata de una palabra cada vez más común en el mundo empresarial sin importar país, cultura o sector de negocios. CEO es mucho más que tres letras que refieren al capitán de una organización, a un puesto aspiracional, a un gran reto a nivel profesional, se trata también de la representación de la empresa, el lado humano de una marca.

Para la construcción de la marca de un capitán exitoso, es indispensable tener claras las bases y los sustentos en la creación de una figura inherente a la empresa, es decir, no se puede pensar en un capitán independiente de la marca y viceversa. La reputación de uno es la imagen del otro; la imagen de la marca las decisiones de éste y así se da paso al ideal de un CEO: una persona capacitada y que está a la altura de las circunstancias, el entorno y el perfil que exija una empresa.

Una vez asentadas las bases para construir esta imagen, es importante destacar que el rol del CEO moderno exige un talento especial para hacer que comulguen distintas generaciones de líderes en la misma empresa. De ese tamaño es el reto.

Ahora sí, pasemos a la forma en que se puede crear la figura del Director General como una marca propia sin separarla de la empresa misma.

¿Jefe o líder?, ¿miedo o respeto?, ¿admiración u obligación?, ¿confianza o incertidumbre? Responder estas preguntas sobre lo que cada empresa quiere comunicar a través de su principal embajador es el primer paso para el objetivo de la construcción de la marca CEO, pues los viejos organigramas donde uno mandaba y todos obedecían quedaron en el pasado.

En cuanto a imagen pública, por ejemplo, el capitán debe ser íntegro, pues no se trata de un engrane más en la maquinaria, sino la pieza principal de la misma imagen corporativa. De lo contrario, se correrá el riesgo de que en lugar de ser el principal promotor e impulsor de una marca, pase todo lo contrario y se convierta en el primer opositor y freno de la misma.

Hablamos de una pieza fundamental, difícil de elegir, más aún de asumir e incluso de concebir, es por eso que resulta imprescindible revisar los atributos sobre las percepciones que se tienen de esta figura, ya que no es la imagen de una persona, sino la reputación de toda una empresa.

Esto se puede ver claramente a través de una de las 4 I’s de la Mercadotecnia de Servicios, la inseparabilidad, la cual destaca que los clientes no pueden separar a la persona que proporciona el servicio del mismo servicio. Los Stakeholders vinculan a la empresa con su estratega y si existe una relación positiva entre ambas se genera confianza para apostar por la marca y adquirir sus soluciones. De no ser así, evidentemente, se ve afectada la imagen y reputación de la relación CEO-Empresa.

A nivel internacional tenemos ejemplos de la inseparabilidad del estratega con la compañía como Steve Jobs – Apple y Bill Gates – Microsoft. Un Director General fuerte es igual a una empresa fuerte.

Debe haber un equilibrio entre la imagen de la empresa y el capitán de la misma; estar basada en una misma misión, visión, valores e ideales que sean visibles durante las acciones y toma de decisiones del CEO, así como en sus encuentros con sus Audiencias Objetivo para comunicar de manera correcta la Propuesta de Valor de la compañía.

Tanto para una empresa como para su CEO, ser y parecer son la base de una correcta estrategia de posicionamiento, dos verbos a conjugar para un mismo fin, el éxito. Alinear el branding del Director General al de la empresa con integridad, consistencia y resultados tangibles serán la fórmula que contribuirá al fortalecimiento de sus relaciones con sus Stakeholders ganando un espacio en la mente y corazón de éstos.