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Lo que todo CEO debe saber para ser referente en los negocios

En la actualidad, los retos de un empresario, un líder o un tomador de decisiones corporativas van mucho más allá de elegir el camino más rentable para una empresa, ése que retribuirá con muchos ceros al final de cada facturación; además de ser una pieza fundamental en el organigrama de una firma de negocios, el CEO moderno se enfrenta a la gran oportunidad de hacer de su marca un referente en el sector y dentro de su industria.

Suena fácil, pero lograrlo puede representar muchos dolores de cabeza, ya que no siempre se tiene claro en qué consiste una apuesta tan ambiciosa como ésta. Construir una empresa líder y pionera en lo que hace es el ideal de todo presidente, director, gerente o supervisor de cualquier marca que aspire a competir en las élites corporativas.

Aquí es justo donde el liderazgo de un CEO se pone a prueba, pues más allá de las decisiones que se toman todos los días, el capitán de una empresa está exigido a demostrar que es un visionario, un ganador y la persona más indicada para ocupar un puesto determinado. Pasión y talento lo hacen distinto, ya que son virtudes que emanan desde arriba y contagian al más escéptico. ¿Alguien quiere ser el líder del sector? Muchos pueden aspirar a serlo, pero sólo muy pocos tienen la capacidad de liderar un pensamiento con pasión.

Y el principal vehículo siempre serán las palabras. Un líder que no sabe comunicar, no sabrá conciliar, ordenar, ejecutar ni conseguir el éxito. Una estrategia clara de comunicación supone ser la base para que el mensaje que un CEO quiera dar llegue a las personas adecuadas, de la forma adecuada y obtenga los resultados adecuados. Sin comunicación, simplemente no se puede.

Es por eso que a continuación se detallan tres puntos muy concretos para posicionar una marca como referente de su nicho. Entender que se trata de algo más completo y complejo que un círculo de negocios es el primero paso que un CEO debe dar, pues tanto la tecnología como las plataformas 3.0 exigen estrategias globales, donde ser una marca de calidad ya no es suficiente; hoy se trata de ser un punto de referencia.

Calidad

Así sean productos o servicios, es básico que lo que ofrece una marca sea de la mejor calidad. Incluso, más allá de los costos de operación o las cifras de facturación, en tanto los procesos de una empresa sean de la más óptima calidad, los beneficios serán mayores. Y este punto no se limita a los puntos de venta, pues también obedece a la concepción de un líder sobre lo que quiere transmitir a sus empleados.

Es importante considerar que la calidad de una empresa no sólo está en lo que ofrece, sino en cómo lo ofrece y cómo lo construye. Una empresa pionera es aquella donde todos ganan y todos regresan. Permear a los empleados de una vocación de calidad es otro de los grandes retos de los líderes modernos, y los beneficios son inmediatos e invaluables.

Ética

En el mundo de los negocios, un líder que miente no llegará muy lejos. Y en este sentido, la noción de ética aplica exactamente igual que para la vida ordinaria, pues se trata de que lo que hace un líder o una empresa sea universalizable, es decir, que todos aspiren a seguir este modelo, a copiar estas decisiones y a perfeccionar esta estrategia.

Todo aquel CEO que aspire a ser el capitán que lleve a una empresa a ser la mejor en lo que hace debe apelar a la ética, a la honestidad y a la construcción de un modelo de negocio rentable en tanto es ético. No se trata de lucrar con la moral, se trata de construir con honestidad.

Responsabilidad social

Éste es quizá el mayor reto al que se enfrente un CEO en esta era, pues, además de posicionar a una empresa como pionera en su nicho de mercado, educar a una plantilla y a sus consumidores en pro de causas sociales no es una tarea sencilla, pero lograrlo supone ser el último engrane de la producción para ser catalogada una súper marca, ya que sus ciclos estarán completos.

El primer paso para concientizar a los actores involucrados en construir una empresa socialmente responsable es hacerles ver que no se trata de una estrategia mercantil –al menos no como propósito, sino como consecuencia– Al contrario. Luego de apostarle a una filosofía ética, construir una marca con responsabilidad social tiene como objeto sumarse al contexto de los propios consumidores para, también, satisfacer sus necesidades de carácter sociológico.

Y en este sentido, ser una empresa con responsabilidad social no es exclusivo de las grandes empresas, ya que todos tienen cabida en las problemáticas de una región. Sociedad civil, iniciativa privada y sociedad en general son los principales promotores de los cambios en cualquier región, entidad o país.

Si una marca se suma a esta corriente de pensamiento, lo más similar a un retorno de inversión podría ser la construcción de una reputación de empatía, de sensibilidad y hasta de humanidad. En general, los consumidores prefieren una marca comprometida con ellos y no sólo con el propio consumo; sin embargo, es importante insistir en que la responsabilidad social implica crear un nuevo paradigma sobre las bases de una empresa.

¿Y quién es el responsable de re-educar y reconfigurar el ADN de una compañía? Esta pregunta puede tener distintas vertientes; no obstante, aquel que se sienta aludido sabrá que este mismo cuestionamiento exige mucho más que conocer la respuesta.

Las Redes Sociales ¿Parte del nuevo rol del CEO?

Quiero compartir un tema fundamental en nuestra era: el papel de las redes sociales en los nuevos roles de un CEO. Si bien es cierto que se trata de una tendencia que ha sabido empapar prácticamente a todas las industrias en materia comunicativa y mercadotécnica, hablar de ellas en el rol de altas gerencias es punto y aparte.

Platicando en una comida con varios colegas, comentábamos sobre las diversas maneras en que los CEO’s reaccionan frente a las Redes Sociales, llegando a la conclusión de tres tipos: Los que se muestran indiferentes o temerosos; los que sienten curiosidad pero en realidad dudan de su verdadero valor y los más “geeks” aficionados a la tecnología que han decidido aventurarse y crear un perfil propio. Sin embargo, sea cuál sea la categoría más numerosa, coincidimos en tres cuestiones fundamentales: ¿Debo tener un perfil en Redes Sociales? ¿Qué valor tienen para mi negocio? Y si ya estoy ahí, ¿cómo debo de hacerlo?

Al margen de los perfiles laborales especializados en Redes Sociales, el uso de éstas desde la cabeza de cualquier organización es sin duda una oportunidad que para muchos ha representado la consolidación de una empresa moderna y al alcance de sus usuarios.

Contar historias, atender clientes, resolver dudas o hasta dar una opinión sobre algún tema de coyuntura, son apenas algunos ejemplos para generar confianza, branding y consolidar una reputación cercana a las personas.

¿Y es que de qué sirve contar con tantas opciones comunicativas si no se hace uso de ellas y no se explotan en favor de la marca? Contar historias, atender clientes, resolver dudas o hasta dar una opinión sobre algún tema de coyuntura, son apenas algunos de los principales pretextos para generar confianza, branding y consolidar una reputación mucho más cercana a las personas; el CEO es la imagen por lo tanto tiene que compartir la visión, su experiencia e información que lo acerque y humanice ante la audiencia.

Un CEO que tuitea, por ejemplo, “en la sucursal X estamos recabando fondos para apoyar a los damnificados de Baja California” dejará ver que detrás del nombre de una empresa o de un cargo institucional, hay una persona; y como en este caso, una persona que se suma a un esfuerzo social y que si bien lo hace a nombre de una marca, hacerlo desde un perfil social lo deja más claro.

La gran diferencia está en hacer uso de un canal comunicativo en persona o dejar que otros lo hagan por ti. Asumir el rol de líder y tomar la batuta, por ejemplo en Twitter, sin duda sentará un precedente tanto para actuar ante una situación de crisis como para compartir alguna información relevante. Esto las personas lo agradecen y valoran más de lo que se creería.

Se trata de ponerse la camiseta también en el terreno de las redes sociales, ya que éstas representan una gran oportunidad directa para poder contar historias propias de una forma personal, íntima y hasta interactiva entre un CEO y el target de su marca.

¿Los beneficios?

No se debe olvidar que un CEO debe compartir mensajes que resalten los valores de la marca, lo cual retribuirá en confianza y valor de marca, pues la sintonía en lo que se hace y dice estará de acuerdo con nuestro comportamiento en las Redes Sociales.

En términos de imagen pública, por otro lado, las redes sociales se han convertido en un gran aliado, ya que las tendencias de branding personal demuestran que lo que un CEO (en este caso) postea y comparte en redes sociales también es una extensión de su perfil profesional, es decir, se continúa construyendo la reputación tal y como se desea ser percibido.

No se debe olvidar  que si se está en sintonía con la filosofía de la marca y se le agrega el sello personal, el alcance será inimaginable. Sumarse en campañas sociales, medioambientales o de alguna coyuntura que realmente es afín a la personalidad propia dejará ver que no se trata de una empresa que quiere colgarse del tema de moda sino de una persona (que también es parte de una empresa) que tiene voz propia y así lo deja ver.

El nuevo rol del CEO en plena era digital exige que los líderes y tomadores de decisiones dialoguen, compartan e interactúen entre ellos, con sus audiencias y hasta con las tendencias en torno a las Redes Sociales.

Un perfil exige veracidad, responsabilidad y transparencia. Si se piensa en una cuenta institucional más la cuenta personal de un CEO, el reforzamiento será doble. De no ser así, es decir, si el líder de una organización no está en Redes Sociales, será él quien se pierda la oportunidad de conocer qué hay más allá de los medios tradicionales y la coyuntura no se detendrá a esperar por él.

Así que si se quiere salir en la foto o simplemente ser parte de un movimiento más grande que los tradicionales, no se debe olvidar que la reputación online y el branding personal también son de quienes lo trabajan. El costo de no hacerlo es básicamente perder la voz que hoy se tiene en frente y dejar pasar de largo la oportunidad de construir la historia de nuestras marcas todos los días, en cada tuit, en cada post y en cada like.

Las Redes Sociales, bien gestionadas, ayudan al CEO, sin duda, a diferenciarse y ganar notoriedad y reputación.  Es por eso que es necesario que se una y participe activamente en la conversación que se genera alrededor de su marca y su mercado, que sin duda le ayudarán a diferenciarse y ganar notoriedad y reputación, como lo dijo Wilhelm Von Humboldt, “en el fondo son las relaciones con las personas lo que le da sentido a la vida” así que ¿qué espera para capitalizar las Redes Sociales para establecer relaciones de confianza?

Los 10 mandamientos de Relaciones Públicas para un CEO

Las Relaciones Públicas son de quien las trabaja

Sin lugar a dudas las Relaciones Públicas, definidas como el manejo Estratégico de las Relaciones entre una Organización o Institución con sus Stakeholders, son el factor clave para tener una mejor reputación, mayores oportunidades de negocio y ¿por qué no? ampliar sus horizontes. Y es que al paso de los años, cuando uno mira hacia atrás para ver todo lo que ha conseguido (y también lo que no), se da cuenta de que gran parte de ese bagaje se debe gracias las semillas que un día se quedaron ahí y hoy siguen dando frutos.

Conseguir un puesto de mayor responsabilidad, hacer mejores negocios, es lo que evidencia el conocimiento, habilidad y experiencia en el manejo adecuado de las Relaciones Públicas, que no sólo se tratan del talento natural de algunas personas que supieron dar una sonrisa, un apretón de manos y hasta una palmada en el hombro, sino también consiste en saber dar el mensaje adecuado a las personas adecuadas. Recuerde que el pedir está el dar.

Pero más allá de hablar de las bondades o beneficios que puede dejarnos establecer grandes relaciones personales y profesionales, a lo largo de mi carrera profesional ejerciendo las Relaciones Públicas en diferentes empresas multinacionales, puedo compartirles 10 puntos que los CEOs deben considerar en cuanto a esta disciplina se refiere; toda vez que a niveles directivos existen sutiles aspectos que van más allá de la formación académica o de la técnica en sí. Hablamos de puntos éticos que se reflejan en la conducta de quienes representan a las marcas.

1. Al César lo que es del César

Este primer punto se refiere al profesionalismo que exige saber cuál es su lugar y su función dentro de cualquier alianza estratégica, es decir, debe asumir que su principal rol consiste en ser un facilitador o un puente entre unos y otros.

Ya sean medios de comunicación, clientes, proveedores y empresas públicas, privadas, gubernamentales u ONG’s, el CEO debe ser una persona que facilita información, gestiona escenarios, desarrolla soluciones y todo esto con el fin primordial de colocar a sus clientes en el justo lugar a donde quieren llegar.

2. Todólogos

Si bien por cuestiones éticas y hasta legales un CEO en RP tiene sus límites bien acotados, su función no es unidireccional, y esto se debe a que si pretende que su estrategia sea global, debe atender diferentes circunstancias, que de alguna manera lo llevan a tener conocimiento de la planificación, de la comunicación, de la promoción y de todas las disciplinas involucradas para lograr el éxito.

Y aunque al hablar de un “todólogo” pueda sonar que abarca mucho y domina poco, en el caso de las Relaciones Públicas, la versatilidad y el amplio conocimiento de su entorno son unos de los principales valores agregados en estos mandamientos para CEO’s.

3. Especialización

Aunque el punto anterior hablaba del alto margen de maniobra, una de las principales tendencias en Relaciones Públicas apunta a la especialización. Si bien es cierto que como CEO y principal representante de una empresa debe conocer las diversas áreas que la componen, es innegable que su especialización radica en lo que ofrece a sus diferentes mercados, en otras palabras, debe ser un especialista en su negocio.

4. “Tecnoamigable”

Esto no quiere decir que los CEO’s deban tener el gadget de moda o ser expertos en las nuevas tendencias tecnológicas, pero manejar la tecnología para fines de facilitar cualquier tipo de proceso es crucial para estos directivos, que hoy por hoy deben tener la capacidad de estar en más de un lugar a la vez (por supuesto de forma virtual).

5. Flexible y moderno

Uno de los puntos más relevantes a estas alturas del siglo XXI tiene que ver con los buenos ambientes de trabajo, esos en donde el ecosistema de los empleados es el motor de la productividad, de la felicidad y, por supuesto, del endomarketing. De esta manera, se favorece la calidad de producción y la calidad de vida de sus colaboradores lo cual será muestra del líder de una empresa flexible y moderna.

6. Empresa Socialmente Responsable (RSE)

Encabezar una empresa es por sí solo un hecho que implica una responsabilidad en todos los sentidos, pero operar con la bandera de RSE (Responsabilidad Social Empresarial) como un modus operandi es uno de los factores que más aportan a la reputación de una marca, y si hablamos de Relaciones Públicas, sabemos que la reputación es cuestión de vida o muerte y ya lo decía el empresario, e inversionista estadounidense, John D. Rockefeller “Junto a hacer lo correcto, lo más importante es hacerle saber a las personas que estás haciendo lo correcto”.

7. Políticas claras

Si bien éste es un asunto de principios y bases empresariales, ser un CEO con Políticas de Comunicación muy claras le hará estar del otro lado, ya que tendrá voz propia y aprovechará sus canales de difusión para expresar lo que pasa al interior de su empresa, además de emplear una comunicación asertiva dentro de la propia organización.

8. Branding personal

El término branding ha tomado un papel protagónico a nivel empresarial, pero cuando se trata de un asunto personal, todos los aspectos recaen sobre el CEO. La forma de hablar, de vestir, de gestionar y hasta de pedir las cosas son vitales para que un director cuente con un branding positivo o uno negativo que al final del día se convierte en el de la empresa. Y en este sentido, el octavo mandamiento refiere a la construcción de una reputación lo más favorable y congruente posible.

9. Imagen Pública

No todos somos iguales ni queremos serlo. Bajo esta premisa, la imagen de un CEO no está ligada necesariamente a la idea del directivo con traje a la medida y corbatas italianas. Lo más importante, en este sentido, es que tanto su ropa, su lenguaje y hasta sus modos expresen el mensaje que quiere expresar. Para tener una idea más clara de este punto, recordemos a Steve Jobs y a Carlos Slim. Su imagen es distinta porque sus marcas son distintas y el mensaje que expresan también lo es.

Lo mismo pasa en RP. En este sector, la imagen cuenta mucho, pero no está casada con las imágenes acartonadas y cuadradas de hace algunos años.

10. Todo es networking

Y la cereza del pastel viene con la esencia misma de las Relaciones Públicas: el networking. Ese intercambio de tarjetas de presentación, la charla informal en la sobremesa, un saludo casual en el elevador y hasta el diálogo accidental con el taxista con una persona en el súper son el pan nuestro de cada día en el mundo de las Relaciones Públicas. Nunca se sabe qué relación y contacto le puede cambiar la vida.

No deje de platicar con las personas porque, como lo dijo Wilhelm von Humboldt  “En el fondo son las relaciones con las personas lo que le da sentido a la vida”  y las Relaciones Públicas son de quien las trabaja. Aplique estos principios en su día a día al frente de su empresa y ponga los cimientos para una reputación en imagen sólida.

La importancia de desarrollar el capital intelectual

Según datos de la Secretaría de Educación Pública todos los años regresan a clases más de 26 millones de alumnos de educación básica en México, sin contar a los estudiantes de educación media superior y universitarios. Un universo de niños y jóvenes que inician un nuevo ciclo escolar con ilusión y ganas de prepararse para enfrentar los retos que se presenten en su vida.

El fin de semana compartí tiempo con mis nietos -quienes se encuentran cursando kínder y primaria- y les pregunte como les fue en sus clases. Me comentaron que tuvieron nueva maestra, nuevos compañeros y que disfrutaron sus nuevas materias; pero lo que más me sorprendió es la facilidad con que dominan el uso de tabletas e Internet para hacer sus tareas, así como su conocimiento de un segundo idioma. Una nueva generación que combina la tecnología y los recursos multimedia -más allá de la pluma y el papel- para conocer y comprender un entorno en constante cambio.

Eso no dista mucho del siempre cambiante mundo corporativo, por lo cual es importante que los directivos y sus empresas regresen a clases, se capaciten y desarrollen nuevas competencias con el fin de actualizar su conocimiento y modernizar sus procesos, para incrementar su eficiencia y competitividad. El mundo ya no pertenece a los que saben sino a los que aprenden. Quién sabe, puede conocer algo ya obsoleto o anticuado. Quien aprende, está innovando y propone nuevas soluciones.

Es por ello que la única ventaja competitiva sostenible que tienen las compañías es la habilidad de aprender y capacitarse con mayor rapidez que sus competidores. Y para esta tarea se sugiere que el aprendizaje sea un proceso constante en la vida del CEO, siendo el impulsor de permear ese pensamiento en toda la organización y su equipo de trabajo.

Anteriormente, la función del directivo y el líder era reaccionar frente al mercado y resolver problemas. Su función ha evolucionado al identificar futuros escenarios, que permitirán establecer la estrategia óptima a seguir. Como diría Eric Hoffer, escritor y filósofo estadounidense, “Ante los fuertes vientos de cambio, quienes estén abiertos al aprendizaje se adueñarán del futuro, en cambio quienes crean saberlo todo se encontrarán fuertemente equipados para operar en un mundo que ya no existe”.

Las compañías que aprenden e impulsan la educación continua sumando la experiencia de sus directivos están un paso delante de su competencia.

Un modelo muy interesante es el de learning organization u organización abierta al aprendizaje, la cual facilita el aprender a todos sus miembros, compartiendo y permeando la información  a todos los niveles de la organización para experimentar una transformación continúa. La compañía que aprende cambia algunos aspectos de su cultura y se adapta a los requerimientos de sus clientes, sea cual sea su actividad.

El capitán de la compañía reconoce que el aprendizaje personal es necesario pero no suficiente. Los individuos pueden instruirse constantemente y, sin embargo, no transferir su instrucción a nivel organizacional. Por eso cobra relevancia el aprender por equipos, los cuales al tener un mismo nivel de conocimiento y desarrollo de competencias, transferirán su aprendizaje a toda la organización.

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Existen estructuras organizacionales que se basan en el modelo de trabajar en base a funciones, a organizarse alrededor de core competencies o competencias clave, las cuales combinan tecnología, procesos y capital humano, para construir diferenciadores competitivos y contar con procesos que pueden ser adaptados de ser necesario a cualquier tipo de industria. Mientras más especializado sea, será más difícil imitarlo y brindará mayores beneficios a sus clientes, ampliará sus mercados y abrirá las puertas a grandes oportunidades.

De continuar como una organización basada en procesos rígidos,  conocimientos desactualizados o imitando a empresas más grandes, es posible que se enfrenten a una realidad cada vez más compleja y puede resultar en un deterioro de su competitividad. Para evitarlo, es necesario que la innovación forme parte del ADN de la compañía, con el fin de mejorar y enriquecer de manera continua sus competencias clave.

Por otra parte, las compañías que aprenden e impulsan la educación continua aunado a la experiencia de sus directivos están un paso delante de su competencia. Esto se puede lograr a través de capacitación interna e investigación de las mejores prácticas de la industria, así como cursos externos relacionados con su negocio que tienen el plus de hacer un networking efectivo al compartir experiencias y retos de su actividad profesional.

Contar con una organización abierta al aprendizaje impulsará su desarrollo y el de su capital intelectual con un mayor nivel de especialización y conocimientos frescos, con el fin de proveer de productos y servicios innovadores que satisfagan las necesidades de los clientes y respalden la promesa de marca.

La organización con un mismo nivel de conocimiento y expertise permite que cada empleado sea un embajador de la compañía tomando valor la frase de Thomas J. Watson, fundador de IBM, “Nada se vende hasta que se entiende, nada se entiende hasta que se educa”.

Te invito a retomar el entusiasmo por aprender y tomar el reto de ser el guía que necesita tu empresa, te comparto estos 4 consejos para guiar a tu organización y permear el aprendizaje y la innovación.

Mejores Prácticas que los CEOs deben considerar en la construcción de una buena imagen

Cómo construir el Cielo Corporativo

Dada la importancia que tiene la simbiosis entre un CEO y su marca y de los peores hábitos que pueden llevarlo al infierno corporativo, es importante destacar algunas de las virtudes y mejores prácticas del líder que asume ser el principal responsable de construir el “cielo” de una empresa.

Tener una actitud y mente abiertas es fundamental, ya que un líder receptivo siempre estará dispuesto a escuchar, aprender y mejorar a partir de la interacción con sus empleados, colegas y sobre todo con sus clientes.

Renovarse o morir, así reza una de las máximas de vida y de negocios. Para un capitán no es la excepción. Nuevas ideas, nuevos retos y nuevas metas son las constantes motivaciones del Director General moderno, y justo es la pasión y coraje lo que lo llevará a conseguir esos objetivos; el contagio será un simple trámite. De arriba hacia abajo se permea la pasión por el oficio y la profesión para que toda la organización lo proyecte hacia afuera.

Un eterno aprendizaje es una de las enseñanzas monumentales de los grandes líderes en cualquier sector. Ver una oportunidad donde otros ven una dificultad es una facultad que no todos tienen. Cuando se hace la analogía de construir el cielo para no caer en el infierno, nos referimos a la capacidad de un CEO para siempre ver la forma de guiar a una empresa hacia el camino correcto y positivo; en este sentido, el líder que es capaz de aprender, es aquel que cualquier empresa desearía.

La comunicación, en este afán, supone ser el eje rector de toda una organización, de tal manera que un CEO que vive de las relaciones no puede darse el lujo de no saber comunicarse. Pero no sólo se trata de saber hacer networking, sino de comunicar, también, hacia dentro, la misión, la visión y sobre todo, los valores que una marca desea ponderar en cada uno de sus empleados. En este punto, la responsabilidad sí recae completamente en la cabeza del grupo.

Nuevas ideas, nuevos retos y nuevas metas son las constantes motivaciones del Director General moderno, y justo es la pasión y coraje lo que lo llevará a conseguir esos objetivos.

Una vez que se tiene claro que la comunicación será la base para transmitir la Promesa de Marca a sus Stakeholders, la motivación será un factor fundamental para construir el anhelado cielo de una empresa.

Nuevas ideas, nuevos retos y nuevas metas son las constantes motivaciones del Director General moderno;  el contagio será un simple trámite.

Aquí hay que tener mucho cuidado, ya que no se trata solamente de ofrecer recompensas por un trabajo bien hecho (hasta cierto punto, un buen trabajo es obligación de cada empleado). Se trata de buscar y provocar un bienestar emocional, y esto se logra desde preguntar “¿cómo estás?” hasta involucrarse en sus necesidades relacionadas con su trabajo, de tal manera que pueda lograrse una motivación global y contagiosa.

Recordemos que, aunque cada uno tiene objetivos personales distintos, al estar en la misma empresa se comparte una misma meta y cada esfuerzo se hace en pro de conseguir sus objetivos de negocio. Esto se ve reflejado en una de las frases escritas por el novelista francés Alejandro Dumas en su obra Los tres mosqueteros: “Uno para todos, todos para uno”.

Tener los ojos bien abiertos es justo donde se ve la madera de la que está hecho un gran líder. Esos pequeños aspectos donde se puede filtrar un mal funcionamiento suelen pasar desapercibidos para el común de las personas, pero no para el capitán, capaz de notar hasta el más mínimo detalle.

La imagen en Relaciones Públicas es la sal del oficio. Pero no se trata de vestir bien o combinar camisas con corbatas. Se trata de proyectar la personalidad de una empresa en la vestimenta, el vocabulario, el lenguaje no verbal y hasta la forma de caminar y sonreír. El discurso de un CEO debe ser el de toda una empresa. Una gran responsabilidad que, sin duda, no es fácil de llevar a cabo.

Y así llegamos al valor por excelencia: el respeto. No importa si se trata de una relación laboral, familiar o personal, si no hay respeto difícilmente se puede lograr algo bueno. Si hablamos de un Director General o de toda una empresa, las relaciones y la comunicación deberán tener como base este valor, el cual implica reconocer cuando los empleados realizan bien su trabajo o retroalimentar sus áreas de mejora y oportunidad, invertir en el desarrollo y capacitación del capital humano, así como compensarlos adecuadamente en relación con sus responsabilidades.

Más que una característica del líder de un corporativo, el respeto implica ser asumido como un reto de vida. Así que conociendo la manera en que un CEO debe relacionarse para comunicar a todos sus Stakeholders la Promesa de la Marca, evalúe: ¿ya está preparado para construir el cielo y vivir en el paraíso?

Razones por las que el CEO debe estar en Redes Sociales

En la obra literaria de William Shakespeare, Hamlet, el autor hace una afirmación que ha trascendido a lo largo de los siglos: ¡Ser, o no ser, es la cuestión! Esta frase profunda implica el momento en que una persona tiene que pensar, tomar la decisión y ponderar riesgos y oportunidades para atreverse a cambiar, a innovar, a dar el siguiente paso.

Si trasladamos este juego de palabras al mundo de la Comunicación Corporativa, el nuevo rol del Director General en el escenario de los medios sociales es estar más cerca de sus Buyer Personas, al compartir información de valor e interactuar en tiempo real para conocer sus opiniones. Un capitán cercano, es una empresa cercana a sus usuarios.

Para Alexander Chiu, experto en temas de estrategia digital e innovación, y director en la consultora Neo Consulting, la transformación digital llegará a tal punto en las empresas que casi será obligatorio definir un perfil en Redes Sociales para los CEO. En ese escenario, su voz será parte de las diferentes estrategias de comunicación de las empresas a las que se les demandará con más énfasis ser lideradas por ejecutivos sensibles, comunicativos y coherentes. Mientras que entre los millennials existen jóvenes a los que no les preocupa temas como el medio ambiente, la responsabilidad social o la transparencia, será la generación Z, con valores más estandarizados, los que serán más radicales en ese sentido.

Sin embargo, no basta con crear un perfil en Facebook, Twitter, Instagram o LinkedIn, solo por mencionar cuatro de las redes sociales más populares. Así como los CEO eligen el momento más estratégico para hacer pública una información, como compartir los resultados financieros del último año fiscal, el incremento de las ventas por la campaña del verano o responder a determinadas críticas de los consumidores; deberán también desenvolverse de forma estratégica en Redes Sociales, para que los contenidos que compartan mantengan solidez y consistencia con aquellos mensajes que emiten en el mundo real. Es decir, pensar antes de estar.

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Ahí es cuando surge la pregunta ¿cómo convertirme en un CEO exitoso en redes?

Objetivo: Definir cuál es el objetivo de estar presente en redes en función de tu audiencia. Todo dependerá de qué es lo que se busca compartir como CEO, según los stakeholders con los que necesitas compartir información de un tema estratégico, siempre teniendo en cuenta que lo harás como vocero de la organización que representas y no a título personal.

Estrategia: Identificar qué Redes Sociales son las más útiles para cada mensaje. Facebook es una red para compartir mensajes masivos. También es perfecta para expresar la posición del CEO en un tema relevante para la opinión pública, como una disculpa. En cambio, LinkedIn es más para compartir contenido profesional, y Twitter puede servir para interactuar con otros líderes de opinión.

Usuario activo: Compartir mensajes con regularidad para poder alcanzar presencia y relevancia. Es importante no solo abrir el espacio y dejarlo a un lado. La forma de que los mensajes lleguen a más audiencias es dedicándole tiempo y consistencia a los mensajes que buscamos expresar, dándole cierta regularidad a nuestras apariciones. Si bien no será diario, por lo menos una vez a la semana.

Identidad: Tener claro que la información que se comparte es solo a título de la organización. Si bien es posible alternar Redes Sociales personales con las de corte corporativo, se debe tener mucho cuidado de evitar subir comentarios sensibles a las redes personales, porque es fácil sacar una conversación de contexto. Las posturas personales no existen cuando se trata del negocio.

Consistencia: La información del mundo virtual debe ser equivalente a la del mundo real. Los mensajes que compartan los CEO en Redes Sociales deben ser coherentes con las actitudes del CEO y las acciones de la compañía. No es posible compartir contenido relevante sobre temas de liderazgo cuando somos malos jefes o hablar de responsabilidad social si no tenemos relevancia en ese campo.

Teniendo en cuenta toda esta información, los CEO pueden crear su perfil digital con éxito. ¿Te animas a poner en práctica estos pasos? Continúa leyendo y conoce más sobre la Influencia de las Redes Sociales

**Basado en el artículo 5 cosas que debe hacer un CEO para destacar en redes sociales publicado en El Comercio.

Prácticas que los CEOs deben evitar para no dañar la reputación de su marca

El Infierno Corporativo existe ¡evítalo!

Contar con un CEO que encarne a la perfección la imagen y personalidad de una empresa no es algo necesariamente sencillo, pues no todos los empleados de una organización cuentan con las aptitudes y actitudes para llenar el puesto. Quienes han padecido la falta de esta figura emblemática lo sabrán y quienes cuenten con uno realmente capacitado seguramente lo valorarán.

El caso es que no es suficiente contar con un CEO que se ha ganado el puesto a pulso y sea capaz de satisfacer las exigencias de los accionistas. El reto ahora es mantenerse en la cima de una organización y saber comunicar los valores de una empresa hacia abajo en la escala piramidal y hacia afuera a sus Audiencias Objetivo; sin embargo, hay ciertas prácticas que representan algunos de los pecados que cientos de Directores Generales pueden cometer.

Pensar en Ventas antes que en Comunicación. Una práctica tan común que en muchos casos podría parecer algo natural de las empresas pero en realidad se trata de un error. La comunicación debe fungir como el eje rector de todos los procesos de negocio, ya que las negociaciones, relaciones, indicaciones y hasta órdenes son actos comunicativos, los cuales serán efectivos en tanto sean mejor comunicados. Las ventas son consecuencia de comunicar adecuadamente la Promesa de Marca.

La comunicación: eje rector de todos los procesos de negocio,  efectivos en tanto sean mejor comunicados.

“Yo lo sé todo”. ¿Cuántas veces un Director General ha marcado el declive de su carrera –y la reputación de su empresa– por asumir esta postura? Un profesional de cualquier sector, en cualquier parte del mundo, debe saber y asumir que no lo sabe todo y su actitud debe ser abierta y receptiva a los demás miembros de su equipo, pues la preparación y el conocimiento nunca se agotan.

Creerse insustituible. Si bien la figura del capitán es fundamental en cualquier organigrama, la experiencia ha dictado que nadie es indispensable, por lo que asumir una postura de sentirse esencial es otro de los grandes pecados que puede cometer. En la medida que el líder de una empresa asuma su rol y su responsabilidad como un engrane muy importante, mas no imprescindible, su razón de ser y la estabilidad de la institución se fortalecerán.

“Yo mando”. Ordenar no es lo mismo que delegar o dirigir. Otro de los grandes pecados del CEO moderno está en la forma de delegar el trabajo, ya que en muchas ocasiones se confunde la autoridad con el poder; de tal manera que para sentirse “el jefe” se cae en el error de sólo dar órdenes y no de delegar responsabilidad o plantear alternativas para ejecutar o corregir los procesos.

Ser un jefe de escritorio. Este es otro de los grandes males de la industria en estos tiempos, ya que a pesar de contar con las virtudes que se necesitan para ser el Director General de una empresa, existen casos donde el líder resulta ser un gran estratega y su visión le permite imaginar planes realmente poderosos, pero no tiene ni la disposición ni la capacidad para ejecutar sus propias estrategias.

Decir sin hacer. Probablemente muchos CEOs se verán reflejados en este pecado relacionado con “el ejemplo”, ya que por muchas indicaciones, órdenes, recomendaciones o hasta sanciones, mientras no se predique con el ejemplo su imagen y la de toda una organización serán incongruentes.

En este sector, aludir a una falsa familiaridad con los clientes, medios de comunicación o colegas es el pan de cada día. Y es que no se trata de hablarles de “tú” o de “usted”, sino de tener presente que se trata de una relación de negocios y se representa a toda una corporación que exige un trato profesional, y la cordialidad no debe confundirse con “amistad”. Ojo, no se condena la amistad, sino mezclarla y hasta pretender utilizarla para sacar ventaja de una relación estrictamente laboral.

La comunicación debe fungir como el eje rector de todos los procesos de negocio, ya que las negociaciones, relaciones, indicaciones y hasta órdenes son actos comunicativos.

Es por eso que un CEO que no entiende que su comportamiento incide en la reputación de la marca, las cosas no marcharán de la mejor manera para la empresa. Por ejemplo, disciplina, carisma, autoridad y respeto son algunas de las cualidades que podrían resarcir los daños ocasionados por los pecados citados, además de contar con herramientas que le permitan ser un líder que inspire a todos sus Stakeholders a situarlo a él y por ende, a la marca, como un referente en los negocios.

El infierno corporativo es un lugar que existe y que ninguna marca quiere visitar y aunque siempre habrá forma de salir de la crisis y los tiempos difíciles, lograrlo puede ser de titanes; así que una vez más, prevenir siempre será preferible que lamentar.

Cómo posicionar a la marca a través de su CEO

Aunque el término CEO debe sus siglas al inglés Chief Executive Officer, se trata de una palabra cada vez más común en el mundo empresarial sin importar país, cultura o sector de negocios. CEO es mucho más que tres letras que refieren al capitán de una organización, a un puesto aspiracional, a un gran reto a nivel profesional, se trata también de la representación de la empresa, el lado humano de una marca.

Para la construcción de la marca de un capitán exitoso, es indispensable tener claras las bases y los sustentos en la creación de una figura inherente a la empresa, es decir, no se puede pensar en un capitán independiente de la marca y viceversa. La reputación de uno es la imagen del otro; la imagen de la marca las decisiones de éste y así se da paso al ideal de un CEO: una persona capacitada y que está a la altura de las circunstancias, el entorno y el perfil que exija una empresa.

Una vez asentadas las bases para construir esta imagen, es importante destacar que el rol del CEO moderno exige un talento especial para hacer que comulguen distintas generaciones de líderes en la misma empresa. De ese tamaño es el reto.

Ahora sí, pasemos a la forma en que se puede crear la figura del Director General como una marca propia sin separarla de la empresa misma.

¿Jefe o líder?, ¿miedo o respeto?, ¿admiración u obligación?, ¿confianza o incertidumbre? Responder estas preguntas sobre lo que cada empresa quiere comunicar a través de su principal embajador es el primer paso para el objetivo de la construcción de la marca CEO, pues los viejos organigramas donde uno mandaba y todos obedecían quedaron en el pasado.

En cuanto a imagen pública, por ejemplo, el capitán debe ser íntegro, pues no se trata de un engrane más en la maquinaria, sino la pieza principal de la misma imagen corporativa. De lo contrario, se correrá el riesgo de que en lugar de ser el principal promotor e impulsor de una marca, pase todo lo contrario y se convierta en el primer opositor y freno de la misma.

Hablamos de una pieza fundamental, difícil de elegir, más aún de asumir e incluso de concebir, es por eso que resulta imprescindible revisar los atributos sobre las percepciones que se tienen de esta figura, ya que no es la imagen de una persona, sino la reputación de toda una empresa.

Esto se puede ver claramente a través de una de las 4 I’s de la Mercadotecnia de Servicios, la inseparabilidad, la cual destaca que los clientes no pueden separar a la persona que proporciona el servicio del mismo servicio. Los Stakeholders vinculan a la empresa con su estratega y si existe una relación positiva entre ambas se genera confianza para apostar por la marca y adquirir sus soluciones. De no ser así, evidentemente, se ve afectada la imagen y reputación de la relación CEO-Empresa.

A nivel internacional tenemos ejemplos de la inseparabilidad del estratega con la compañía como Steve Jobs – Apple y Bill Gates – Microsoft. Un Director General fuerte es igual a una empresa fuerte.

Debe haber un equilibrio entre la imagen de la empresa y el capitán de la misma; estar basada en una misma misión, visión, valores e ideales que sean visibles durante las acciones y toma de decisiones del CEO, así como en sus encuentros con sus Audiencias Objetivo para comunicar de manera correcta la Propuesta de Valor de la compañía.

Tanto para una empresa como para su CEO, ser y parecer son la base de una correcta estrategia de posicionamiento, dos verbos a conjugar para un mismo fin, el éxito. Alinear el branding del Director General al de la empresa con integridad, consistencia y resultados tangibles serán la fórmula que contribuirá al fortalecimiento de sus relaciones con sus Stakeholders ganando un espacio en la mente y corazón de éstos.