Archivo de la etiqueta: Reputación

Mejores Prácticas que los CEOs deben considerar en la construcción de una buena imagen

Cómo construir el Cielo Corporativo

Dada la importancia que tiene la simbiosis entre un CEO y su marca y de los peores hábitos que pueden llevarlo al infierno corporativo, es importante destacar algunas de las virtudes y mejores prácticas del líder que asume ser el principal responsable de construir el “cielo” de una empresa.

Tener una actitud y mente abiertas es fundamental, ya que un líder receptivo siempre estará dispuesto a escuchar, aprender y mejorar a partir de la interacción con sus empleados, colegas y sobre todo con sus clientes.

Renovarse o morir, así reza una de las máximas de vida y de negocios. Para un capitán no es la excepción. Nuevas ideas, nuevos retos y nuevas metas son las constantes motivaciones del Director General moderno, y justo es la pasión y coraje lo que lo llevará a conseguir esos objetivos; el contagio será un simple trámite. De arriba hacia abajo se permea la pasión por el oficio y la profesión para que toda la organización lo proyecte hacia afuera.

Un eterno aprendizaje es una de las enseñanzas monumentales de los grandes líderes en cualquier sector. Ver una oportunidad donde otros ven una dificultad es una facultad que no todos tienen. Cuando se hace la analogía de construir el cielo para no caer en el infierno, nos referimos a la capacidad de un CEO para siempre ver la forma de guiar a una empresa hacia el camino correcto y positivo; en este sentido, el líder que es capaz de aprender, es aquel que cualquier empresa desearía.

La comunicación, en este afán, supone ser el eje rector de toda una organización, de tal manera que un CEO que vive de las relaciones no puede darse el lujo de no saber comunicarse. Pero no sólo se trata de saber hacer networking, sino de comunicar, también, hacia dentro, la misión, la visión y sobre todo, los valores que una marca desea ponderar en cada uno de sus empleados. En este punto, la responsabilidad sí recae completamente en la cabeza del grupo.

Nuevas ideas, nuevos retos y nuevas metas son las constantes motivaciones del Director General moderno, y justo es la pasión y coraje lo que lo llevará a conseguir esos objetivos.

Una vez que se tiene claro que la comunicación será la base para transmitir la Promesa de Marca a sus Stakeholders, la motivación será un factor fundamental para construir el anhelado cielo de una empresa.

Nuevas ideas, nuevos retos y nuevas metas son las constantes motivaciones del Director General moderno;  el contagio será un simple trámite.

Aquí hay que tener mucho cuidado, ya que no se trata solamente de ofrecer recompensas por un trabajo bien hecho (hasta cierto punto, un buen trabajo es obligación de cada empleado). Se trata de buscar y provocar un bienestar emocional, y esto se logra desde preguntar “¿cómo estás?” hasta involucrarse en sus necesidades relacionadas con su trabajo, de tal manera que pueda lograrse una motivación global y contagiosa.

Recordemos que, aunque cada uno tiene objetivos personales distintos, al estar en la misma empresa se comparte una misma meta y cada esfuerzo se hace en pro de conseguir sus objetivos de negocio. Esto se ve reflejado en una de las frases escritas por el novelista francés Alejandro Dumas en su obra Los tres mosqueteros: “Uno para todos, todos para uno”.

Tener los ojos bien abiertos es justo donde se ve la madera de la que está hecho un gran líder. Esos pequeños aspectos donde se puede filtrar un mal funcionamiento suelen pasar desapercibidos para el común de las personas, pero no para el capitán, capaz de notar hasta el más mínimo detalle.

La imagen en Relaciones Públicas es la sal del oficio. Pero no se trata de vestir bien o combinar camisas con corbatas. Se trata de proyectar la personalidad de una empresa en la vestimenta, el vocabulario, el lenguaje no verbal y hasta la forma de caminar y sonreír. El discurso de un CEO debe ser el de toda una empresa. Una gran responsabilidad que, sin duda, no es fácil de llevar a cabo.

Y así llegamos al valor por excelencia: el respeto. No importa si se trata de una relación laboral, familiar o personal, si no hay respeto difícilmente se puede lograr algo bueno. Si hablamos de un Director General o de toda una empresa, las relaciones y la comunicación deberán tener como base este valor, el cual implica reconocer cuando los empleados realizan bien su trabajo o retroalimentar sus áreas de mejora y oportunidad, invertir en el desarrollo y capacitación del capital humano, así como compensarlos adecuadamente en relación con sus responsabilidades.

Más que una característica del líder de un corporativo, el respeto implica ser asumido como un reto de vida. Así que conociendo la manera en que un CEO debe relacionarse para comunicar a todos sus Stakeholders la Promesa de la Marca, evalúe: ¿ya está preparado para construir el cielo y vivir en el paraíso?

Prácticas que los CEOs deben evitar para no dañar la reputación de su marca

El Infierno Corporativo existe ¡evítalo!

Contar con un CEO que encarne a la perfección la imagen y personalidad de una empresa no es algo necesariamente sencillo, pues no todos los empleados de una organización cuentan con las aptitudes y actitudes para llenar el puesto. Quienes han padecido la falta de esta figura emblemática lo sabrán y quienes cuenten con uno realmente capacitado seguramente lo valorarán.

El caso es que no es suficiente contar con un CEO que se ha ganado el puesto a pulso y sea capaz de satisfacer las exigencias de los accionistas. El reto ahora es mantenerse en la cima de una organización y saber comunicar los valores de una empresa hacia abajo en la escala piramidal y hacia afuera a sus Audiencias Objetivo; sin embargo, hay ciertas prácticas que representan algunos de los pecados que cientos de Directores Generales pueden cometer.

Pensar en Ventas antes que en Comunicación. Una práctica tan común que en muchos casos podría parecer algo natural de las empresas pero en realidad se trata de un error. La comunicación debe fungir como el eje rector de todos los procesos de negocio, ya que las negociaciones, relaciones, indicaciones y hasta órdenes son actos comunicativos, los cuales serán efectivos en tanto sean mejor comunicados. Las ventas son consecuencia de comunicar adecuadamente la Promesa de Marca.

La comunicación: eje rector de todos los procesos de negocio,  efectivos en tanto sean mejor comunicados.

“Yo lo sé todo”. ¿Cuántas veces un Director General ha marcado el declive de su carrera –y la reputación de su empresa– por asumir esta postura? Un profesional de cualquier sector, en cualquier parte del mundo, debe saber y asumir que no lo sabe todo y su actitud debe ser abierta y receptiva a los demás miembros de su equipo, pues la preparación y el conocimiento nunca se agotan.

Creerse insustituible. Si bien la figura del capitán es fundamental en cualquier organigrama, la experiencia ha dictado que nadie es indispensable, por lo que asumir una postura de sentirse esencial es otro de los grandes pecados que puede cometer. En la medida que el líder de una empresa asuma su rol y su responsabilidad como un engrane muy importante, mas no imprescindible, su razón de ser y la estabilidad de la institución se fortalecerán.

“Yo mando”. Ordenar no es lo mismo que delegar o dirigir. Otro de los grandes pecados del CEO moderno está en la forma de delegar el trabajo, ya que en muchas ocasiones se confunde la autoridad con el poder; de tal manera que para sentirse “el jefe” se cae en el error de sólo dar órdenes y no de delegar responsabilidad o plantear alternativas para ejecutar o corregir los procesos.

Ser un jefe de escritorio. Este es otro de los grandes males de la industria en estos tiempos, ya que a pesar de contar con las virtudes que se necesitan para ser el Director General de una empresa, existen casos donde el líder resulta ser un gran estratega y su visión le permite imaginar planes realmente poderosos, pero no tiene ni la disposición ni la capacidad para ejecutar sus propias estrategias.

Decir sin hacer. Probablemente muchos CEOs se verán reflejados en este pecado relacionado con “el ejemplo”, ya que por muchas indicaciones, órdenes, recomendaciones o hasta sanciones, mientras no se predique con el ejemplo su imagen y la de toda una organización serán incongruentes.

En este sector, aludir a una falsa familiaridad con los clientes, medios de comunicación o colegas es el pan de cada día. Y es que no se trata de hablarles de “tú” o de “usted”, sino de tener presente que se trata de una relación de negocios y se representa a toda una corporación que exige un trato profesional, y la cordialidad no debe confundirse con “amistad”. Ojo, no se condena la amistad, sino mezclarla y hasta pretender utilizarla para sacar ventaja de una relación estrictamente laboral.

La comunicación debe fungir como el eje rector de todos los procesos de negocio, ya que las negociaciones, relaciones, indicaciones y hasta órdenes son actos comunicativos.

Es por eso que un CEO que no entiende que su comportamiento incide en la reputación de la marca, las cosas no marcharán de la mejor manera para la empresa. Por ejemplo, disciplina, carisma, autoridad y respeto son algunas de las cualidades que podrían resarcir los daños ocasionados por los pecados citados, además de contar con herramientas que le permitan ser un líder que inspire a todos sus Stakeholders a situarlo a él y por ende, a la marca, como un referente en los negocios.

El infierno corporativo es un lugar que existe y que ninguna marca quiere visitar y aunque siempre habrá forma de salir de la crisis y los tiempos difíciles, lograrlo puede ser de titanes; así que una vez más, prevenir siempre será preferible que lamentar.